Día 7

Ya en casa me he dado cuenta de que he experimentado un miedo muy extraño, el miedo de dejar el hospital y volver a tu vida .

Parece absurdo, contradictorio, inentendible, pero es real.

Una especie de inseguridad e incertidumbre se apodera de todos.

De pronto te dan el alta y tienes que abandonar los cuidados  sanitarios de los expertos, de los que saben. Te vas tú solita a tu casa,  a tu cama, a tu cocina, a tu baño y te das cuenta de que tienes miedo.

Por eso y por mucho  más  he decidido devolver la licencia a los médicos que me han curado …jejeje.

Y por supuesto he regalado dos magníficas cajas de bombones a las enfermeras (gracias a Gemma y a todas).

Por experiencia sé que enfermeras, auxiliares,camilleros y limpiadoras son las personas más extraordinarias de un hospital,  aunque de vez en cuando algún médico también se salva. ( espero que ninguno esté leyendo esto…jjjj)

En la soledad de casa y sin médicos a los que echar la culpa de lo que te pasa, he decidido confiar en la analgesia y en la sabiduría infinita de mi cuerpo.

Me he dado cuenta de la suerte que tenemos.

Vivimos en una sociedad y en un tiempo donde gracias a la medicación podemos soportar y superar el dolor y la enfermedad más humana y dignamente.

Junto a los medicamentos está esa sabiduría misteriosa del cuerpo humano, un pequeño universo inteligente, autónomo, nacido para vivir, crecer, regenerarse, cambiar, experimentar y transformarse.

Así que hoy es el día de la gratitud.

Doy las gracias a las pildoritas de todos los colores  y  a mi cuerpo sabio que se va curando poquito a poquito.

Sé que él sabe y quiere vivir.

Práctica para hoy

1

Me siento en meditación y en atención plena. Escuchó y canto la canción ‘ gracias a la vida que me ha dado tanto’… Ya os habréis dado cuenta de que me encanta la música y muy especialmente cantar. Cantar alegra el alma. Transforma y eleva el espíritu y nos conecta con la eternidad.

2

Tras mis cantos, escuchó la música misteriosa del silencio interior y una calma infinita se apodera de mí. Gracias

Notas sobre la práctica:


Como veis para mí, meditar es cantar, bailar, pasear, escuchar a un amigo en su dolor con com-pasión. Es decir, todo aquello que se hace en atención y conciencia plena.

La mayoría de la gente piensa que meditar es sentarse en un lugar tranquilo, sobre un cojín chulísimo, con una velita olorosa, un incienso traído de la mismita India, un suave mantra sonando de fondo, una luz tenue, y a Richard Gere como compañera de práctica jejeje… En fin, chorradas, bonitas, pero chorradas.

La meditación es eso ( por qué no?) y más, mucho más…

Se podría decir que tiene dos acepciones ( por no decir mil). Por una parte, meditar como verbo, como acción, consistiría en aplicar una determinada técnica que con el tiempo nos conduce al llamado estado de meditación,que como tal no es una acción si no un estado de consciencia.

El estado de meditación es muy difícil de definir con palabras. Yo diría que imposible.

Lo intento… vendría a ser la expresión pura del SER (con mayúsculas).

Y eso puede suceder en cualquier momento y lugar, estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos.

Mis maestros Manuel y Conchita, que me enseñaron todo y a los que debo tanto, solían decir: “el yoga empieza cuando sales por esa puerta, te vas a la calle, a tu casa, con tu familia, a tu trabajo,  con tus amigos, a tu vida cotidiana”.

Ahí empieza el yoga.

Así que para mí todo es yoga.

Todo aquello que hago dejando que mi Ser, Divino, amoroso y pleno, se exprese.

Yoga es comer, cocinar, respirar, pintar, escribir, leer, reír, soñar y así hasta el infinito y más allá. Así que puedes llevar tu práctica a todo aquello que haces siempre y cuando lo hagas con plena atención, en plena consciencia  y dejando que se exprese el amor y la luz pura que eres.

A mi esto me pasa incluso comiendo jamón de jabugo o unos buenos percebes jajaja. Espero que no lo estén leyendo mis maestros , porque se echarían las manos a la cabeza…. pero es que les ha salido una alumna muy tántrica ….qué le voy a hacer.

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