QUE MÁS QUISIERA…

La frase se las trae.

Añade deseo a lo que tu ya querías y se te concedió.

Se me ha aparecido, pensando en los hijos.

Los llevamos 9 meses con nosotras, dentro, muy dentro, cerca, bien cerca y en ese tiempo, que se ve prolongado durante toda la infancia (por no decir vida), los anhelamos, los deseamos, los queremos, los protegemos, los criamos como buenamente podemos y todavía queremos más…

Ya los tenemos, se nos concedieron, se nos regalaron, pero…

¡Que más quisiéramos!…

Que fuera abogado como su padre, que fuera ordenado y limpio como su madre, que le guste la música como a mi, viajar a los países que a mi me gustan y si puede ser conmigo.

Que más quisiera…

Que termine la carrera, que encuentre un buen trabajo, que gane un buen dinero, que le permita vivir bien y comprarse un buen chalé, con piscina y todo, como alguno que otro que hay por ahí pidiéndote el voto… jjj.

Que se enamore, como yo y encuentre una buena compañer@ de viaje, como yo.

Que más quisiera…

Que forme una familia feliz, como la nuestra y tenga hijos, para él, nietos para mi.

Que, con un poco de suerte, me quiera y me agradezca todos los sacrificios que con amor fueron asfaltando y poniendo áreas de descanso en la autovía de su vida…

Ufff!!!

Cuantos errores de percepción.

Todo lo dicho no es más que eso.

Un gran error de concepto y percepción.

Intentemos enmendarlo…

¿Qué más quisiera yo?

Dos cosas, sólo, querría para ellos…

LIBERTAD Y FELICIDAD… Casi nada.

Que sean libres y felices.

Sólo eso y todo eso.

Ani ya lo consiguió.

Se nos adelantó a todos, la muy lista.

Mi hijo creo que esta en ello, por no decir que lo logró también.

A veces lo miro de soslayo, sin que él lo sepa y me gusta pensar que es así.

Para ayudarle un poco más a conseguir sus sueños, creo que sólo tengo que dejarle volar de verdad, dejarle respirar, dejarle ser el mismo.

Por experiencia sé que la libertad se les da, pero también la forjan por si mismos.

Hay que dejarles espacio para que encuentren su camino, pero el estudio, el esfuerzo y el trabajo, que les dará un medio de vida para cumplir sus metas, tienen que ponerlo ellos.

Serán libres si no dependen para todo de ti y eligen y forjan su propio destino.

Y si son libres de verdad, es más probable que encuentren la felicidad.

Que más quisiera yo que fuera ordenado… Pues no… Jajaja.

A cambio me salió un hombre libre y feliz…

No se puede pedir más.

No es fácil, nada fácil, llegar a ser alguna de las dos cosas.

Creo que él ha conseguido las dos, aunque quizá no lo sepa todavía.

Pero por encima de todo y aquí si que yo no he tenido nada que ver, mi hijo es un hombre BUENO y todo aquel que se ha cruzado en esta vida con él, lo sabe.

El día que yo me marche podré decir orgullosa que he dejado un buen legado a la humanidad… jijiji.

Otros inventaron la bombilla, yo dejare a un hombre bueno, libre y feliz, caminando por el mundo y haciéndolo mejor.

LA PRÁCTICA

Retirando los sentidos en el camino de la meditación, llegamos al sentido del tacto.

La piel, las manos, las antenas de nuestra sensibilidad.

Catalizadores de amor.

En postura firme, estable y cómoda, observa el cuerpo en quietud, la respiración en suave movimiento y el testigo eterno pendiente de todo y en todo.

Siente la respiración en cada poro de la piel.

Observa el calor en las superficies cubiertas por tu ropa y el frescor en las que se encuentran en contacto con el aire.

Observa los espacios entre el cuerpo y el suelo, y los puntos en los que pesa y contacta con él.

Siente el roce de tu respiración en el labio superior, cuando el aire entra y cuando sale.

Frota ahora intensamente una mano con la otra hasta sentir el calor de la energía generada por ellas.

Separa muy lentamente las manos y colócalas en el lugar del cuerpo que desees.

Hazlo muy sutil, como si pensarán menos de 3 gramos.

Manos de energía, en contacto con la energía misma.

Déjate envolver por la calma y la serenidad de este momento único y maravilloso.

Disfruta… Nada más.

NAMASTE

Día 97
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