UN TRISTE ADIOS, UN HASTA PRONTO

Hace muy pocos días falleció una de mis mejores profesoras del colegio.

Pilar Liria.

Desde que acudió al funeral de mi hija Ana hace 6 años, recuperamos una muy buena relación perdida, en la distancia natural y en el paso inexorable de los años.

Nos escribíamos y llamábamos de cuando en cuando.

Sabía de mi cáncer y de mi blog y era seguidora fiel.

Todo un orgullo para mi.

Me dijo la frase más hermosa que una alumna puede recibir de su profesora, me dijo: » te admiro, Cristina, siempre te he admirado, desde bien pequeña, en el cole, cuando murió tu madre.»

Me llegó al corazón y allí la guardé por siempre jamas, porque yo si que la admiraba a ella.

Me dejo muchas cosas…

Me dio confianza en mi misma… Lo más importante para seguir luchando, conseguir tus sueños y alcanzar tus metas.

Confió en mi y yo en ella.

Supe que podía con todo, porque ella lo sabía también.

Me hizo amar la vida, el estudio, la historia, el arte, la responsabilidad, el compañerismo, la lealtad sincera, la amistad…

A su lado me sentí valorada y querida y no la voy a olvidar.

Esta es la niña que con tu ayuda se transformó en mujer.

Ella es parte de mi presente, como todas tus alumnas formamos parte de tu pasado.

Espero que tuvieras una buena vida y que te vayas plena y feliz PILAR.

Nunca más merecida y mejor ganada.

Honraste a tu profesión y ella te honra a ti.

He hablado con Anita y ha venido a recibirte, junto con todos los tuyos.

Toma su dulce mano y ve con a ella hacia la luz.

Pilar querida, ya que estas allí, dile a Anita que la quiero mucho, muchísimo, que la echo de menos y que estoy bien.

Dile que pronto nos veremos, nos volveremos a abrazar y nuestras almas se unirán eternas.

Dale el Beso de amor más grande jamás imaginado.

Y otro grande, grande para ti.

Hasta pronto Pilar.

Espérame en la habitación de al lado.

LA PRÁCTICA

Seguimos caminando hacia la meditación.

Sentad@ en posición firme y cómoda, y retirado el sentido del oído, observa ahora el sentido sutil del olfato.

Nota el aire entrar y salir por los dos conductos nasales.

Hazlo de manera natural y espontánea, sin forzar nada.

Recuerda, no busques, encuentra.

El aire entra fresco a la temperatura exterior y trae con él los olores que contiene la sala donde te encuentras.

Observa y deja que lleguen a ti.

Inspira como si olieras el aroma más delicioso del mundo, la fragancia más delicada, más anhelada.

Evoca ahora el aroma de tu flor favorita y deja que te conecté con un recuerdo querido.

Evoca el olor de tu comida preferida, deja venir ese recuerdo unido a ella y disfrútalo.

Evoca tu colonia predilecta y recuerda.

Evoca el olor de un bebé ¿que te trae?

El aroma del mar, de un bosque de pinos, de un naranjo, de hierva fresca recién cortada.

Hazlo a tu manera «My Own Way» como la canción de Sinatra, unos minutos más.

Abandona ahora ese proceso evocador y observa el espacio frente a tus ojos cerrados.

Un cielo azul, limpio y sin nubes, se abre ante ti.

Déjate envolver por él, en él.

Convierte en él.

Dilúyete, desaparece.

Experiencia de existencia pura.

Es tuya.

NAMASTE

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