UN SECRETO PLACER

Como el chocolate… jajaja.

Hoy cuando he abierto los ojos, acurrucada entre las sábanas y el nórdico, porque en zaragolandia hace un frío de padre y muy señor mío, que este año no se quita el sayo ese señor hasta pasado mayo…

Ay!!! que me he perdido… Jjj.

Como os decía, cuando he abierto los ojos, en ese preciso instante, ni uno antes, ni uno después, ahí, justo ahí, he experimentado un extraordinario placer, y no es, el que alguna mente creativa pueda estar pensando y que empieza por or… jajaja
Es un gustito mucho más sencillo y asequible, cuando tienes la bendita suerte de sentirte bien.

Me he dado cuenta, de que en la boca no tenía llagas, después de una semana fastidiándome y no dejándome casi ni hablar.

Ni una.

La boca limpia.
Las encías bien.
Los dientes sin dolor, ni sensibilidad.
Trago saliva y bien.
La tos ha cedido, ni rastro en toda la noche.
La cabeza sin molestias, en su sitio, sin pelo, pero en su sitio.
Cada día me gusta mas mi “no pelo”.

No hay secreción nasal.
Ni dolor de garganta.
Respiro con amplitud y mis pulmones responden suaves, sin molestos silbatos de árbitro.
Muevo mis dedos, mis hombros, mi cuello.
No hay dolor ni muscular, ni articular.
Estiro y recojo mis piernas con absoluta facilidad y soltura.
Mis pies responden al movimiento, contentos de estar ahí abajo, esperando para ser puestos en marcha.

TODO ESTÁ BIEN.

¿No es increíble?

Todo en perfecto estado de revista.

QUÉ PLACER tan extraordinario!

Qué regalo único y secreto!

Todo para mi, sólo para mi.

Un premio único, merecido y anhelado.

Algo bueno habré hecho… jajaja.

Me siento inmensamente querida, protegida, bendecida y doy, por todo ello, GRACIAS.

Ay!!!! que se me olvidaba…

Vuelvo de golpe a la cruda realidad, como caída de un florido guindo.

Recuerdo de pronto que hoy tengo gotero jotero de al-quimio.

Toca madrugar, tomar la medicación y subir al hospital.

El sueño duro poquito… pero fue precioso mientras duró.

LA PRÁCTICA

Llegó el momento anhelado.

La joya, el tesoro, el regalo, el placer secreto… de esto va hoy mi post.

La meditación.

Ya sabéis que la meditación es un estado, por tanto tengo poco que contar sobre ella, o estás o no estás en meditación.

Sólo podemos compartir, gracias a los maestros que nos precedieron en la práctica y a la experiencia propia, algún pequeño atajo, alguna sencilla técnica, que nos acerque a ella.

De puntillas, en silencio, sin hacer ruido y casi sin ser vistos, vamos allá.

Teorías hay muchas y a mi me parece bueno, porque muchos somos los buscadores y para todos tiene que haber.

Yo las voy probando todas y según el día escojo, con mi varita mágica de la intuición, y me lanzo a ver que tal.

Sin esperar, sin buscar, sin poner, ni quitar nada, con inocente expectación, cierro unos ojos y abro los otros, mucho, bien abiertos, para no perderme nada de lo que ahí acontezca.

Como una explorado novata a punto de iniciar su primera aventura.
Así me siento yo a meditar.

Pratyahara.

La retirada de los sentidos.
La retirada comienza paradójicamente poniendo los cinco, en uno.

Sentad@ en meditación, observó atentamente, muy atentamente, todos los sonidos que me rodean.

Como ocurre a las tres de la madrugada, en la casa silenciosa, envuelta en las sombras de la noche, cuando los sonidos cobran una relevancia, una dimensión y un protagonismo desconocidos, hasta convertirse en los actores principales de la función.

Escucho con atención… un coche en la calle, un claxon, un llanto, una risa, la puerta del ascensor, la radio del vecino por el patio de luces, un periquito, pasos, música, una puerta, una tele, una ventana, el susurró de mi respiración…

El aire entra, el aire sale, entra, sale…

Camino hacia mi casa interior y entró en mi hogar, mi posada, mi espacio, mi sitio.

Allí silencio…

Ya no hay sonidos, quedaron atrás, desconectados de mi.

Como cuando la radio esta encendida pero yo no la escucho, o como cuando me duermo con un buen documental de la dos… jajaja.

En mi espacio de conciencia…

Un pensamiento, otro, otro más, ninguno, silencio, otro pensamiento, ninguno otra vez…

El juego de la mente, juega conmigo.

Observo los espacios entre los pensamientos, breves al principio, eternos y sin tiempo ni lugar, con suerte.

La experiencia es tuya y a ti te pertenece.

NAMASTE

Día 93
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