ENFADOS SIN RAZÓN

hoy me enfado con mi marido.

Sin razón aparente, le he soltado un bufido.

Y eso me ha hecho recapacitar.

Eso y su pregunta: ¿Qué te pasa?, efectivamente, he pensado ¿Que me pasa?

Este sencillo proceso de parar y preguntarnos, resolvería muchas discusiones absurdas antes incluso de que se iniciaran.

Que simples pueden ser las soluciones si se manejan bien las causas…

Al grano…

La respuesta y la razón del enfado… El puñetero cansancio.

Algo tan rutinario y fácil como coger el coche, ir al hiper, aparcar, llenar el carro, volver, descargar el coche y colocar la compra en su sitio, me ha dejado absolutamente extenuada.

Física y mentalmente, por que este gotero me está llegando a la materia gris. Vaya usted a saber lo que hará con ella.

Experimentar tanto cansancio por algo tan tonto, me ha hecho sentir inútil, torpe, incapaz, débil, dependiente… Y finalmente cabreada, muy cabreada.

Rabiosa e indignada por mi propia inutilidad, le he soltado una fresca a mi pobre Jorge y lejos de aliviarme me ha dejado mucho peor.

Así comienzan, tontamente, muchas disputas inservibles.

El, gracias a Dios, a hecho la vista gorda y lo ha dejado correr.

Después de comer he sentido que las fuerzas me volvían y también el buen sentido, el común.

Le he pedido sinceramente perdón y “santas pascuas”… Me encantan estas frases hechas jjj.

Moraleja…

No agotarme tanto.

Asumir mi estado “quimiotimico”.

No puedo hacer las cosas de siempre y no pasa nada.

No pagar los platos rotos con el vecino o prójimo.

Pedir perdón a tiempo.

Paciencia.

Acepto, fluyo, dejo ir… también el enfado.

LA PRÁCTICA

Hemos terminado nuestra sesión de Asanas, así que pasaremos a la practica del Pranayama.
Recuerda practicar las posturas en orden, ya que unas preparan a las otra y/o se compensan.
La extensión de la sesión dependerá libremente del número de respiraciones que las mantengas, en función del tiempo de que dispongas.

La respiración es la base de la vida y también del yoga, como no podría ser de otra manera.

Hace mucho, mucho, mucho tiempo, los yogui comprendieron que un buen manejo de la respiración podía contribuir a una buena salud y una larga vida.

Existe una antigua leyenda en India que asegura que todos venimos al mundo con un número determinado de respiraciones.

Si aprendemos a controlarlas y a hacerlas mas lentas, quizá podamos vivir más y mejor.

Por si el cuentito es cierto, aprende a respirar y hazlo más lenta y conscientemente… pronto verás los resultados.

La respiración es un regalo, un incalculable tesoro a tu disposición, no lo malgastes.

La ciencia del yoga que nos enseña a desarrollar, ampliar, expandir, aumentar y utilizar mejor nuestra energía vital o “Prana”, a través de la respiración, se conoce con el nombre de Pranayama.

Cada día explicaré una práctica sencilla, por si quieres introducirla en tu día a día y experimentar sus resultados.

Puedes escoger un Pranayama y utilizarlo durante unas semanas, para familiarizarte con él, o si lo prefieres usarlo dependiendo de tú estado de ánimo y de tus necesidades vitales.

También puedes utilizar varios en una misma sesión ya que se complementan y completan entre si.

Aquí va el primero.

Nadi Sodhana.
La respiración alterna.

El Pranayama equilibrante por excelencia.

Su objetivo es equilibrar tu energía mental y física, en busca de la armonía, el equilibrio y la paz interior.

Calma la mente, la aclara, la estabiliza y aumenta y regula el flujo adecuado de nuestra energía física vital.

Ideal para iniciar o finalizar una buena sesión de yoga o una buena jornada.

Nuestra energía mental, relacionada con el hemisferio cerebral derecho, se vehiculíza por el conducto nasal y lado izquierdo del cuerpo.

La energía física vital, hemisferio izquierdo, conducto y lado derecho del cuerpo.

Puedes utilizar el Mudra, gesto de la mano, o hacerlo sin ella, de manera sutil.

También existen varios Mudras y a mi me gustan todos.

Siéntate en postura de meditación.
La tuya, la fácil, la cómoda.
Espalda recta, tórax en expansión.
Vas a respirar, así que abre bien tu caja torácica, los pulmones necesitan sus espacios.

Cierra los ojos.
Respiración suave, natural, espontánea.
El aire entra, el aire sale, entra, sale…

Ve ampliando poco poco la respiración hasta hacerla lenta, profunda, pero siempre y esto es muy importante, digo siempre… muy, muy cómoda.
Si no estás cómodo y a gusto, no es Pranayama, así de fácil.

Coloca la mano derecha cerca de la cara, pero dejando espacio al aire para que circule bien.
Apoya, suave, las yemas de los dedos índice y corazón en el entrecejo.
Con el pulgar taparas (suave) en su momento, el conducto nasal derecho y con el anular el izquierdo.

Comienza espirando por el izquierdo, inspira por el mismo, lo tapas y espiras por el derecho, destapándolo.
Inspira por el mismo, lo tapas y espira por el contrario, destapándolo.

De 10 a 15 ciclos, alternando conductos.

Relaja la mano sobre el muslo y continúa ahora respirando por los dos conductos a la vez, el mismo número de veces, sintiendo la armonía y el equilibrio entre ambos.

Cuerpo, mente.

Mente, cuerpo.

Las dos alas del mismo pájaro.

Sin ambas le será imposible volar.

El tiempo de Silencio es tuyo.

La Experiencia te pertenece.

NAMASTE

Día 88
Día 90
¿Te ha gustado mi día? Compártelo