UN RAYO DE LUZ

Como el título de la película de Marisol.

Creo que el post de ayer merece un rayo de luz.

Sobre todo por las personas que están esperando donante en las listas y por todos aquellos que se encuentran ya inmersos en el proceso de el trasplante.

Es muy probable que para la mayoría de ellos todo sea mucho mejor.

El tiempo juega a su favor.
Todo mejora con los años, también esto, estoy segura.

Ahora habrá más tecnología, experiencia y humanidad, no me cabe la menor duda.

De los errores aprendemos todos y mucho más en este terreno tan incierto.

Así que sólo puedo desearles animo, luz, información, claridad, confianza, fe y amor, mucho amor.

Por favor, tener en cuenta que mis recuerdos están cubiertos por el oscuro velo de la pérdida y de la muerte.

Así que no me hagáis demasiado caso, porque hubo mucho de bueno en aquellos días.

Básicamente el trato humano y maravilloso que recibimos de todo el personal sanitario de la planta de trasplantes del hospital.

Fue impagable.

No puedo decir lo mismo de los médicos.

Por eso callaré mucho y diré poco.
Pero algo diré.

Sólo echamos a faltar dos pequeños detalles.

Humanidad e información.

Cuando estas allí, metida en esa extraña rutina hospitalaria, que para ti es absolutamente nueva, la información es básica, es luz, es conocimiento, es la única tabla de salvación a la que te puedes agarrar.

Y eso nos faltó.

Cada día le hacían análisis a Ana y cada día yo mendigaba resultados.

Mi cuñado, médico también, “pobret joan”, sabe de lo que hablo.

El se bajaba de Gerona, donde vive y trabaja, día si, día también, en todos sus ratos libres y deambulaba por los pasillos del Clínic, intentando encontrar algún buen colega samaritano que le diera una explicación mínima de como iban las cosas, de las expectativas, de los pronósticos, por muy reservados que fueran, ¡que a ver para quien los reservaban tanto!

No había manera.

Daba la impresión de que se escondían de nosotros por miedo o algo peor.

La información ¡Señores! es certidumbre y eso es todo lo que pedíamos y necesitábamos… A ver si alguien me escucha.

Luego está la humanidad, que yo no encontré.

Además de esconderse para no darme datos de como marchaban las cosas, también desaparecieron en el último y trágico momento de la UCI y de la muerte.

Ni una mano en el hombro, ni una palabra de consuelo, ni una visita, ni un adiós, ni un “lo sentimos”, cuando todo acabó.

Los médicos que la llevaron durante todo el trasplante desaparecieron, hicieron mutis por el foro.

Ya en Zaragoza, tuve que mandarles un email para reclamar una mínima explicación y una palabra de pésame.

Mi corazón lo necesitaba.

Y sólo entonces y sólo dos, se dignaron a contestarme, cuatro letras, que guardo como ejemplo inédito de conmiseración… Que vergüenza.

Pero esta claro que sólo tuve un poquito de mala suerte.

Se y confío en que todos ellos habrán aprendido algo durante estos años y que habrá médicos nuevos con otro aire, más limpio, más humano, más compasivo.

También aprovechó para recordar y reclamar la necesidad de un tratamiento especializado para esa edad entre niños y adolescentes, esa primera e incipiente juventud, donde todavía necesitan cuidados y mimos de sus madres y padres y del personal hospitalario.

Tienen más de niños que de adultos, como todos cuando enfermamos.

Nos hacemos vulnerables y volvemos a la primera infancia.

Ah! Se me olvidaba y ya puestos … Algo fundamental, un buen equipo de psicólogos y psiquiatras, que yo no vi por ninguna parte y que tanto echamos en falta.

¡Por dios que menos!

Espero que estas líneas sirvan para algo, sino, tiendo a pensar que nada de lo que ocurrió mereció la pena.

No se si llegará a oídos de alguien, porque sobre todo para eso escribo, para que sea un rayo de luz e iluminen el camino de los que vengan detrás.

En resumen:

1.Más información.

2.Trato especializado para adolescentes y primera juventud.

Y 3. Asistencia psicológica especializada para pacientes y familiares.

Sólo eso y ahí lo dejo.

LA PRÁCTICA

La pinza.

El recogimiento, la interiorización, la vuelta a casa, el reencuentro.

Para compensar bien las aperturas de cintura pélvica y escapular explicadas en los días anteriores, hoy sumamos a nuestra sesión un buen cierre.

Cualquier pinza serviría, pero escogeré la clásica.

Sentad@ en el suelo, sobre un cojín.
Esto nos dará facilidad para anterovertir la pelvis y enderezar mejor la espalda.

Manos a cada lado de caderas en el suelo, hombros bajos y hacia atrás, omoplatos unidos, codos semiflexionados.

Respiración amplia, inspiración torácica, espiración abdominal, en suave ujjayi.

A cada inspiración vamos inclinando el tronco hacia delante, con la espalda recta hombros hacia atrás, tórax abierto, mentón a garganta.

Doblamos las rodillas para facilitar el descenso de la espalda hacia las piernas, sin comprometer la zona lumbar, hasta pegar el pecho a muslos.

Colocamos las manos en las rodillas, codos pegados al cuerpo y desde ahí cerramos todo el tronco sobre las piernas, frente hacia rodillas, espalda relajada hacia delante.

Toma con las manos las pantorrillas, tobillos, plantas o dedos gordos de los pies, relaja y respira en la postura de 10 a 15 veces lenta y profundamente.

Toda la espalda parece respirar contigo.

Gran masaje intrabdominal.

Muladhara Chakra, primer centro, mi raíz.

No dudes en mantener la flexión de las rodillas para proteger lumbares, el pecho descansa en muslos.

Dales tiempo a tus isquiotibiales, ya se irán estirando.

No fuerces, no dañes, no busques… Encuentra ese espacio donde intensidad y comodidad se dan la mano.

Vuelve por el mismo camino.

Manos a rodillas enderezando poco a poco la espalda a cada inspiración.

Manos a cada lado de caderas, espalda recta, piernas extendidas.

Relaja sobre la espalda en savasana.

3 o 4 respiraciones completas con los brazos.

Ya estás en casa, ya has llegado.

NAMASTE

 

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