LA CÁMARA DE AISLAMIENTO…

Un trasplante de médula más.

Cuando veo de donde vengo, me situó mucho mejor en donde estoy.

No hay que vivir en el pasado, eso nos puede llegar a matar de pena o de dolor o de miedo o de horror… Cada cual lleva su carga.

Pero no debemos olvidar que somos el resultado de todo lo que ocurrió y que levantar las alfombras, abrir las ventanas, limpiar las esquinas detrás de los muebles, airear lo escondido en la oscuridad de nuestra espalda, bien hundido en el pozo del subconsciente… Hacer todo eso, puede salvarnos y devolvernos las ganas de vivir.

A las pruebas me remito.
Aquí tenéis el mejor ejemplo… Yo.

Rescatando las cartas y escritos de los años de hospital tratando de salvar la vida de mi hija, todo regresa a mi, más suave ahora, más dulce, libre ya de rabia, mas ligera de rencor.

La cámara de aislamiento es la cárcel oscura, sin ventanas, sin sol, sin cielo, sin aire natural, donde te encierran durante más de tres meses mientras dura el proceso del trasplante.

Es necesario, no queda otra…

No te bajan las defensas, te desaparecen por completo, las matan, las aniquilan.

Por quince días te someten a goteros continuos de quimioterapia (con breves descansos) destinados a destruir por completo tu médula y todo lo que encuentre a su paso.

El objetivo es que no quede nada de la tuya para poder recibir la médula nueva del donante y rezar para que se implante, enraíce y ayude a regenerar todo lo destruido.

Lo destruido o tocado seriamente, es todo… Digestivo, riñones, hígado, pulmones, cerebro, venas, piel etc… Hasta el blanco de los ojos que se vuelve rojo ensangrentado, nublando la mirada preciosa de mi Ani.

En la cámara de aislamiento no entra nadie, ni bichos, ni virus , ni bacterias, ni infecciones, sólo unas pocas enfermeras, auxiliares, algún médico inútil, y personal de limpieza, tapados todos ellos hasta la bandera.
Ah! y el peluquero para raparle su preciosa melena.

La excepción fui yo.

Estábamos en la planta de adultos, Ana acababa de cumplir los 19 y en las demás cámaras no entraban los familiares, pero a mi me dejaron pasar y estar junto a ella todo el día, todos los días…

Gracias a dios comprendieron que sólo era una niña y que necesitaba a su madre tanto como el aire cerrado que respiraba… Y yo a ella.
A mi marido cuando venía, porque el trabajo se lo permitía, también le dejaban pasar, para que yo pudiera descansar un poco y por que Ana también lo necesitaba y mucho, muchísimo.

Durante este terrible proceso de aniquilación, todo lo que sale por tu boca por arriba y por abajo, es verde oscuro, marrón, rojo de sangre, negro de muerte.

Te pasan a la alimentación parenteral por que no puedes digerir, ni tragar, ni asimilar nada de nada.

Los vómitos, los dolores de cabeza, los procesos febriles intermitentes que te hacen delirar, el frío invernal de las noches en vela… TODO eso y mucho más, hace que la morfina se convierta en tu único aliado.

Pero pasaron las horas, las semanas, los meses y llegó el día en que quitaron el cartelito rojo de la puerta, abrieron la celda acristalada y tiramos, riendo felices, al aire los antifaces verdes, los guantes, las batas y los zapatos de plástico.

Nos trasladaron a una habitación con ventana, con cielo , con sol, con luna, con lluvia, con claxon de coches, con voces, con vida y comenzamos a tomar dieta líquida y un poquito de agua…

Aunque todo esto le costó muchísimo esfuerzo y sufrimiento…

Pero eso es otra historia que a lo mejor os contaré otro día.

El porcentaje no es muy alto pero aún así se salvan muchas vidas… DONA MÉDULA.

LA PRÁCTICA

Una Asana más para nuestra sesión…

La media cobra.

Si el discípulo trabajó ayer la cintura escapular, esta postura abrirá, movilizará y dará flexibilidad a la cintura pélvica.

Mover y abrir las caderas a mi me da alegría, gozo y felicidad… ¿A ti?

De rodillas, adelantó la pierna derecha para colocar la planta del pie en el suelo, talón por delante de la línea de la rodilla.

Flexiono bien la pierna de delante y extiendo la de atrás, hacia abajo como esta, en el suelo.

Si hay molestia lumbar o de caderas puedes permanecer con las manos en el suelo, a cada lado del pie derecho.

Caso contrario abre el pecho y entrelaza las manos detrás de nalgas, omoplatos unidos, costillas flotantes próximas al muslo, tórax abierto y expandido, mirando al frente.

Inspiración torácica y espiración abdominal.
5 respiraciones y repetir el ejercicio adelantando la pierna izquierda.

Compensar en la liebre con 5 respiraciones abdominales profundas, cerrando y relajando las zonas trabajadas.

En el diamante 5 respiraciones completas con los brazos.
Si en esta postura estas incomodo siéntate de rodillas en un cojín o en un pequeño banco de madera.

Cierra los ojos, respira libre y sonríe, sintiendo la alegría en tu corazón, sin motivo, sin razón.

Santosha.

NAMASTE

Día 85
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