LA PEREZA

Mañana tengo gotero jotero.

Una voz cansina e insistente no para de repetirme en la cabeza… ¡Qué pereza!

Ahora que voy sabiendo a lo que voy (valga la redun), lo que me espera y sobre todo, las fastidiosas e inevitables consecuencias de los días postinfusión, se apodera de mi una terrible pereza.

Esa que se siente cuando en la cama calentito y a gusto, suena el despertador y pedimos, rogamos, como niños pequeños… «Un ratito mas».

Pues eso… ¡Una semanita más! Jjj.

Y es que justo cuando empiezas a estar bien, vas directa al matadero a ponerte chunga otra vez.

Y no me digáis que es por mi bien y todas esas monsergas, que ya me lo sé y no cuela.

Hoy me da pereza, me jode y sanseacabó

La pereza es un pecado capital, lo sé.

Lo de capital, no me hace falta mirarlo en el diccionario, debe ser por importante, mayúsculo y sobre todo compartido por el común de los mortales.

Por que ¿quién no ha sentido pereza alguna vez?

Lo de pecado, será porque si todos, todos, todos nos hubiéramos dejado vencer por ella, está claro que nuestra especie no hubiera llegado hasta aquí.

En el Yoga, la pereza tiene otro matiz particular que quizá te parezca interesante.

Se dice que la naturaleza de todo lo creado tiene tres cualidades intrínsecas, conocidas como los tres Gunas, a saber…

Tamas, la pereza, la inercia, la lentitud, la inacción, la pesadez, el aburrimiento, el «no» puedo, no quiero, no me apetece. Sistema nervioso parasimpatico.

Rajas, la acción, la rapidez, la prontitud, el movimiento, el «si» puedo, ya voy, yo lo hago, el nerviosismo, la precipitación. El S.N. simpático.

Sattva, la vía de en medio, el equilibrio, la ecuanimidad, la templanza, la serenidad, el si y el no, cuando tocan, guiados por el discernimiento.

Como bien dice mi yoga la pereza esta en mi naturaleza, pero también lo está la acción y sobre todo ese maravilloso camino intermedio de templanza y de luz que me coloca en mi justo lugar.

Y yo que soy muy listica, como decía mi abuela Charo, me pongo mi mejor vestido y allí que me voy a por mi cuarto gotero,
que con sincero esmero,
sin duda espero,
sea el que mejor tolero… JAJAJA.

¡Toma poema!

LA PRÁCTICA

Seguimos con nuestra sesión.

Un ejercicio que me encanta.

Trabaja las piernas, invierte el circuito sanguíneo y linfático, las descansa y descongestiona, mejorando su circulación.

Buena, como toda inversión, para piernas inflamadas, cansadas, con problemas de varices y circulatorios en general.

La posición cómoda de partida.
Tumbad@ sobre la espalda, plantas de los pies en el suelo, rodillas flexionadas, piernas unidas.
Manos entrelazadas detrás de la cabeza, codos en el suelo.
Puedes colocar un pequeño cojín bajo los brazos para estar más cómod@, si no apoyan bien.

Respiración lenta y consciente, en suave ujjayi.

Alinea bien la columna vertebral.

Recoge la rodilla derecha hacia el pecho.

Al inspirar profundo, extiende la pierna derecha a la vertical, en retención a pulmones llenos, dibuja tres grandes círculos en el aire con el pie derecho, movilizando la articulación del tobillo y al espirar saca el aire por la boca como resoplando y deja caer, sin tensión, a peso, el talón hacia la nalga, manteniendo la rodilla al pecho.

Hazlo tres veces con cada pierna y luego repítelo con las dos piernas a la vez.

Puedes hacer el ciclo completo tres o cuatro veces, como gustes.

Luego relaja en savasana y realiza de 3 a 5 respiraciones completas con los brazos.

Yo hoy voy a resoplar bien a gusto para sacudirme la PEREZA y ponerme manos a la obra, que como dice mi amigo Luis… «No hay que parar, ni para tomar impulso»… JAJAJA.

NAMASTE

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