Las visitas y sus consejos y unos consejos para las visitas

 

Debería existir un decálogo para ir a visitar a los enfermos, porque está claro que con las visitas no se obtienen los resultados deseados en la mayor parte de los casos.

Lo primero, decir que espero que nadie se sienta aludido.

Vaya por delante que agradezco de corazón todas y cada una de las personas que se han acercado para desearme lo mejor durante estos días ( a ver si ahora no aparece por aquí ni dios y me quedo más aburrida que un ocho) jjjj.

Pase seis meses viviendo junto a mi hija Ana en el Hospital Clínico de Barcelona y allí las dos aprendimos mucho sobre las visitas y sus consejos. Todo para bien, por supuesto. Fue un super máster para las dos.

Me gusta mucho jugar con las palabras, igual que al de Todo por la radio (como me río con ellos), Piedrahita creo que se llama. Voy a llamar a la visita una mezcla entre visita y huésped. Quedaría: Visihuesped.

Y al enfermo lo junto con anfitrión y quedaría tal que así: Enfitrión.

¡Toma ya!

Lo primero me aplicó el dicho “consejos vendo y para mí no tengo “… jajaja

Sugerencias para el visihuésped:

1. Piensa bien antes de hablar (esto deberíamos hacerlo todos siempre), lo que vas a preguntar al enfitrión… Con un poco de empatía y de com-pasión verás reflejada en su cara la respuesta a esa pregunta que es la primera que haces cuando llegas a su cuarto del hospital o de casa… ¿Cómo estás? Él o ella seguro que está pensando: ¡Pues no lo ves!
Y efectivamente, si eres un poquito observador mira en sus ojos, en su rostro, en su cuerpo, en su ademán y verás como está. La mayoría somos transparentes. Así que evita la preguntita y escoge otra, seguro que se te ocurre una buenísima.

2. No llegues diciendo que tienes poco tiempo, que no quieres molestar y que te marchas enseguida. Pero tampoco te quedes toda la tarde jejeje. Elije “la vía de en medio “como Gautama el Buda… Suele ser la mejor.

3. Adopta la actitud de “escucha” ( gracias a mis profes de Yoga Grazzia y a Víctor que me enseñaron esto y mil cosas mas), escucha lo que el enfitrión necesita… Suelen ser cosas muy simples: baja un poco la persiana, acércame el vaso de agua, acompáñame en silencio, dame la mano, cuéntame de lo tuyo… Y si puede ser algo alegre mejor: algún chiste, una mirada cómplice, una sonrisa… y ¡Ale! Hasta que tu me digas y chao. En resumen aplicación de el principio de “atención plena”.

Sugerencias para el enfitrión:

Deja de ser “bien queda” . Yo lo soy y por experiencia te digo que es una carga demasiado pesada.

Así que métela en el armario del olvido. Procura expresar con amor y con dulzura lo que en cada momento necesitas .

Este es el tiempo de aprender a recibir… sin dejar de mirar al visihuésped con la misma atención y compasión que le pides a él.

NAMASTE
(O lo que viene siendo … gracias)

La Práctica

Esta es la práctica de hoy no es mía. Nos la propone Pilar Luna, mi maestra de yoga de Valencia. La comparto porque me encanta… Namaste Pilar.

Sentada y llena de calma, observad todo aquello de lo que hay que desprenderse. Haced con ello un balón. El balón se acerca al pie y… ¡¡¡Patada fuerte, sácalo del campo!!!

Día 7
Día 9
¿Te ha gustado mi día? Compártelo