SOLA EN CASA

Este fin de semana me he quedado sola en casa.

Jorge tenía un congreso en Teruel y volverá el domingo.

En la tele ponen una bonita película de sábado, algo triste, muy cursi, de serie «b» les llaman… Por cierto tengo que enterarme del porque.

El argumento va de una madre y un padre que se quedan viudos a la vez y ya sabéis… La soledad, la perdida, los hijos. Creo que terminará bien.

Yo me he puesto a pensar…

Me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos a mi marido hoy, precisamente hoy, sin ningún motivo especial, lo echo terriblemente a faltar.

Me he puesto muy, muy triste y a la vez me he alegrado mucho, mucho… JAJAJA.

¡Esa soy yo!
El espíritu de la contradicción.

Mi tristeza tiene que ver con su ausencia.

La casa más vacía, la cama más fría, la cocina demasiado recogida, el cesto de la ropa sin apenas ropa, El periódico en la puerta de la calle sin recoger, mi zumo matutino sin hacer, un dulce beso sin dar…

La alegría es el otro lado de la moneda.

Me hace feliz echarle de menos.

La muerte de nuestra hija y el túnel negro del duelo nos separó silenciosamente, sin darnos cuenta, a traición, con nocturnidad y alevosía.

Creó una brecha de dolor y pena entre los dos, de soledad e incomprensión mutua.

Un muro enorme, que de no ser por mi bendito cáncer, hubiera acabado muy probablemente con esta union de 36 años de complicidad.

Ya os dije que encontraría más ventajas a la gran «C»… jjj.

También me he puesto triste, muy triste por la cantidad de personas que tienen que pasar por la enfermedad solas, sin apoyo, sin ternura, sin amor, sin el beso, sin el zumo, sin calor.

Así que ¿como no voy a estar contenta de la suerte que tengo?

Soy una privilegiada, una sortuda , una tía que ha nacido de pie, o como dice mi amiga Cuca “con una flor en el culo”… jjj.

Amar lo que tenemos más cerca a veces nos resulta muy difícil, por no saber reconocer el extraordinario valor que tiene en nuestras vidas.

Creo que aún estoy a tiempo de ponerle remedio a esto.

LA PRÁCTICA

La tercera pieza del puzzle.

Respirando en el gesto del conocimiento, bhuddi mudra pranayama.

El despertar de la sabiduría, de la intuición, del discernimiento a través del gesto y de la respiración.

Tumbad@ sobre la espalda, piernas unidas, columna alineada, brazos cerca del cuerpo.

Respiración consciente, lenta, profunda y completa (abdomen, pecho, clavículas).

Recoger la rodilla derecha hacia el pecho, colocar la mano derecha sobre la rotula con los dedos en dirección al pie y la mano izquierda sobre ella, en la misma posición.

Eleva un poco los codos abiertos hacia la cabeza y lleva los hombros hacia atrás y hacia abajo.

Corrige suave el mentón hacia la garganta y estira la nuca.

Inspira de manera completa y al espirar mete bien el abdomen hacia dentro y ya no lo saques.

Continúa inspirando llevando el aire y la energía hacia la parte alta del pecho y la zona clavicular, y al espirar intensifica la retracción abdominal, como si te hubieras puesto un pantalón dos tallas más pequeño, igual es del verano pasado que ya no te vale… jajaja.

Activa y fortalece tu musculatura en el abdomen y amplia y expande la zona media y alta.

De 3 a 5 respiraciones.

Relaja la pierna derecha y realiza el mismo ejercicio con la izquierda, el mismo número de respiraciones.

Para terminar, en postura de relajación, realiza de 3 a 5 respiraciones completas con los brazos, sintiendo un inmenso regalo, un inmenso favor.

Puedes ir uniendo las piezas del puzzle y ampliando o reduciendo el número de respiraciones en función del tiempo de que dispongas.

Siente la agradable sensación de frescor, de claridad mental y de amplitud respiratoria que deja el ejercicio.

NAMASTE

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