COSAS QUE YA NO VENDEN

El amor no vende mucho.

Lo hace más el rencor o la incapacidad de perdón sincero, de escucha y comprensión del otro.

Pero ¿realmente es mas fácil vivir sin perdonar, sin olvidar la afrenta, esperando el momento para devolverla?

¿No es mucho mejor olvidar y seguir tu camino sin mochilas absurdas que no sirven de nada?

Vivir en amor es sin duda una oferta mejor… yo la compro.

Pero en los mercados mediáticos de nuestra sociedad se adquiere con mucha más facilidad, especialmente si lo has mamado en casa, en la escuela y en los medios, desde la cuna, los ideales separatistas, que alejan, excluyen y rebajan al vecino, ese que tan sólo ayer te parecía tan afable y familiar, elevando a altísimos pedestales tus 8 apellidos, que hasta hace 4 días ni conocías, ni falta que te hacia.

Y todo ¿para que? Para crear una brecha absurda, un precipicio inútil cada vez más difícil de saltar.

Que las banderas se venden a patadas y si no pregunta en un chino… jjjj.

Pero vende.
Vende en la tertulia, en la prensa, en el bar, en la mesa de Navidad… Y cuanto más vende, más separa.

Nos olvidamos del amor, que en el último y más escondido estante del supermercado, espera a que alguien lo compre y se lo lleve a casa para incluir a todos, hasta a los más «Istas», para olvidar, comprender, perdonar, aceptar, escuchar, y poner la otra mejilla si llega el caso, que nunca está de más.

A todo esto se le llama «buenísmo» y si que no vende nada, porque dicen que no sirve y que agrava la situación… Que no se yo, si se puede agravar mucho más, ni si será por eso.

Otras de las cosas que no venden son la enfermedad, la muerte y el sufrimiento.
Pero existen y están aquí mismo, en mi , en todos.

Claro que es más fácil volver la cara y mirar para otro lado, con el consabido… A mi no me va a tocar.

Pues tu mismo… Que no hay más ciego…

Vende mucho más, eso sí carísimo, la juventud eterna, el gimnasio, los nuevos medicamentos que mantienen el cuerpo vigoroso y juvenil, tengas los años que tengas.
Vende alargar la vida, que a eso nos apuntamos todos…

Pero a costa de que.
¿El fin justifica los medios?
Yo creo que no.

¿Donde va el dinero de las farmacéuticas y de la investigación clínica?

¿Realmente lo sabemos?

Queda tanto por hacer y esta en manos de tan pocos, que a menudo responden a oscuros intereses.

Yo claro que compro salud y ¡larga vida a la reina! pero también compro enfermedad, sufrimiento, discapacidad, dolor y soledad.

Para poder aliviar, ayudar, mejorar la calidad de vida de tantas y tantas personas a las que nuestra sociedad parece dar la espalda, colocándolas en el último pasillo del supermercado, que es mejor no verlas demasiado, no vaya a ser que molesten.

Con esto de la muerte de mi hija y de mi cancer, he comprendido que entre el amor y el dolor no hay mucha distancia.

Sobre ello escribí una “carta para Ana”, cuando ella nos dejó, que el próximo día compartiré con vosotros.

Por hoy ya vale de reflexión.
Vayamos a la práctica.

LA PRÁCTICA

Quería hablaros de los tan llevados y traídos CHAKRAS.

Si me repito, ya perdonareis.

Con ellos también pase, con la práctica continuada y constante (Abhyasa), de la fe o creencia ciega, siguiendo a mis maestros, a la CERTEZA pura, siguiendo a mi corazón a través de la experiencia, el mejor método de conocimiento, a mi humilde entender.

Son centros, vórtices, puertas por donde la energía circula, se concentra, se expande y también a menudo se puede perder.

7 son los principales, si bien los entendidos hablan de muchos más.

Se disponen a nivel físico a lo largo de la columna vertebral, encontrando su referencia en los plexos nerviosos del vegetativo, si bien impregnan y se imbrícan en todos los cuerpos, capas o mantos que nos compone.

Pero esto de los cuerpos lo hablamos otro día, que también es muy bonito.

Hoy sólo daré una breve pincelada de los 7 centros para escoger uno en nuestra meditación.

Sin olvidar que también las posturas los trabajan y muy requetebién.

Primer centro, base de la columna vertebral, el territorio, el sostén, el valor y la fuerza.

Segundo centro, sacro, zona genital, las emociones, el placer, la dulzura, la crianza.

Tercer centro, lumbares tras el ombligo, poder personal, seguridad en ti mismo, el «poco yo» tan necesario… jjj.

Cuarto centro, dorsales, espacios del corazón, el amor, la compasión, la entrega, el perdón.

Quinto centro, cervicales, garganta- nuez, la transmisión de conocimiento, la palabra, la expresión.

Sexto centro, pineal, la sabiduría, la intuición, la visión.

Séptimo centro, por encima de la cabeza, la compuerta que se abre a la Unión, a la plenitud, disolución, laya, samadhi, moksha, yoga…

Elige en el supermercado y compra tu centro para meditar hoy.

Hazlo respirando a través de él y experimenta.

Luego entrégate al silencio en el Testigo.

Para mi hoy está de oferta el cuarto, el espacio donde encuentro a Ana… compro el amor y me lo llevo puesto, aunque ya no se venda, aunque ya no esté de moda.

NAMASTE

Día 70
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