LAS COSAS BUENAS DE HOY

Mañana gotero jotero.

El médico me ha regalado 4 días de descanso.

La al-quimio me tocaba el miércoles santo y me propuso trasladarla al lunes para poder disfrutar un poco de los días de Semana Santa.

Le compre la propuesta y la verdad es que estos 4 días han sido un bonito regalo.

Cada día sin quimio, es un día mejor.

Pero todo se acaba y este pequeño oasis también.

Así que llenaré las cantimploras, cogeré mi camello y partiré de nuevo al desierto, como Lorenzo de Arabia (jjj).

Con mi pañuelo en la cabeza parezco una auténtica beduina… jjj.

Haber pasado ya por dos infusiones tiene su lado bueno y… El otro lado.

Es verdad que la experiencia te quita cierta incertidumbre, lo cual tranquiliza, pero sólo relativamente.

En realidad no sabes lo que te pueda pasar, ni como irá reaccionando el cuerpo a la acumulación de tanta química en el organismo.

Así que toca confiar en las fuerzas de la retaguardia, siempre dispuestas y en perfecto estado de revista.

Ante este futuro incierto, no más que el de cualquier otro, he decido hacer un ejercicio muy simple.

Lo hago y si me funciona luego, por la tarde, te lo recomiendo.

LA PRÁCTICA

Tomar boli y papel, aunque quede antiguo a mi me gusta y apuntar todas las cosas buenas del día, conforme se te vayan ocurriendo, a lo largo de toda la jornada.

Bueno… Si quieres puedes hacerlo en un dispositivo móvil, tablet o lo que tengas a mano.

Yo empiezo ya.

LAS COSAS BUENAS DEL DÍA

Ha parado el viento, brilla un sol espléndido, la atmósfera esta limpia y yo también…

No puedo evitar rememorar los principios de yoga que me inspiran…

«Saucha», siento la pureza, limpia por dentro y por fuera.

He dormido y he descansado lo necesario para sentirme fuerte y con ganas de dar un buen paseo de domingo.

Esto me pone contenta.
Sonrió y experimento «Santosha», el contento interior.
Me lo dejaré puesto durante todo el día, será un buen compañero.

Hoy no necesito mucho para sentirme bien… pasear, leer, contemplar el Mediterráneo, comer en grata compañía, meditar, beber mucha agua y unos zumos buenísimos llenos de vitaminas que he descubierto, sonreír, escuchar, observar, amar y decir que amo… todo eso y poco más…
“Tapas», pocas y simples cosas para ser feliz.

Dedicarme un tiempo a mi… a mi escucha, a mi estudio interior… «Svadhyaya», el conocimiento de uno mismo, otro principio de yoga del que todavía no os había hablado y que enriquece y orienta en el camino… leer, estudiar, meditar, cultivar la mente para que la cosecha sea buena esta temporada.

Dejarme fluir, llevar, conducir.
“Ishvara Pranidhana», el abandono.

Dejar que las horas, los minutos, los segundos transcurran en paz.

Dejar de luchar («Ahimsa», la no violencia), dejarme en paz, dejar de buscar, de esperar nada para nada, que de nada sirve al final.

Dejar de fingir, de engañar, de decir «si» cuando es un «no» rotundo y simple («Satya», la verdad, la honestidad).

Dejar de dejarme la piel en el camino, que es mi única túnica disponible y la necesito para este viaje.

No malgastar mi cuerpo, ni mi tiempo, que es de oro de primera ley y no sé de cuanto dispongo, ni cuanto me queda.

Ni malgastar mi energía preciada y necesaria para el gotero de mañana y los que vengan detrás. Hacer una buena siesta… «Brahmacharya», otro principio.

Y luego sigo…

Escuchar musica.
Llamar a mi tía.
Sacar la ropa de primavera.
Regalar algo… O mucho (No atesorar, un principio más).

Hoy no me robaré (otro más) ni un solo segundo de felicidad… me lo merezco…

Y te recuerdo que tu también.

Definitivamente si, si que me ha sentado bien el ejercicio, así que te lo recomiendo.

NAMASTE

Día 69
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