LA FE, LA CERTEZA Y EL VALOR.

La fe, es la creencia, ciega o lúcida, vaya usted a saber, que no necesita más.

La certeza la da la Constatación fehaciente.

fíjate en la palabra… “Fe-hacien-te”, que ya lo explica todo… Es la “fe” haciéndose en ti.

Y por último, el valor, que es lo que yo necesito para contarlo todo a los cuatro vientos, aún sabiendo que, por muchos, no seré bien entendida.

Pero me han dado “Voz” y ahora ya no puedo callar…
“Alguien” me dijo el otro día… “Cosas” importantes que yo ya sabía, pero que había olvidado.

Esto me ocurre siempre que me encuentro con Él.

Le llamaré… mi Consejero… jajaja, otra vez la gran “C”.

Pocos como él saben acceder a la biblioteca akashica para traer la información.

Como digo, lo que os cuento, yo ya “lo sabia”… Sea esto dicho desde la humildad sincera de quien al fin comprende.

Más de 15 años sin vernos, sin saber nada de mi… Pero él también sabía, de alguna extraña manera, él sabe.

Os hablaré de algunas de las cosas que me dijo mi Consejero.

Dijo…

Traes contigo una luz radiante que abre camino e ilumina a muchos que van contigo, compañeros anónimos.

Aquí (en este plano) tienes a un núcleo pequeño, sincero y cercano que te cuida y acompaña con infinito amor.

Allí, en el otro lado, tienes a tu angel, tu hija, que desde lo más alto, lugar donde ha llegado por méritos propios, no sólo te ayuda a ti, sino a muchísimas más almas, tantas que ni te imaginas.

Ella está radiante, hermosa y FELIZ, cumpliendo una labor extraordinaria, mucho mayor y más importante, que la que hubiera hecho quedándose aquí, para tan sólo seguir sufriendo en un cuerpo que ya no le servía.

Ella lo supo y partió.

Pero sigue contigo, me dijo mi consejero amigo.

Sólo tienes que poner todos tus sentidos, todo tu ser en el corazón (cuarto centro, Ana-hata chakra, lugar de Ana) y allí la encontrarás y escucharas cuanto tiene que decirte.

Ella te pide, dijo, que hoy seas tú su voz, que hables por ella, que difundas y des testimonio de todo lo que te está ocurriendo, de todo lo que ocurrió entonces, desde la experiencia en tu propia carne, en tu propio cuerpo, en tu propio ser.

Y ahora sé que lo sabía y que por todo eso escribo y por todo eso estoy atravesando este desierto, eso sí, lleno de Oasis de paz.

Este desierto llamado “C”, no es más que el Camino necesario para llegar a ti, que me lees, y hacerme creíble, entendible, cercana y real.

Porque soy como tu, por no decir… Tu.

Todo hasta aquí es terreno de la fe.

Os hablaré ahora de donde me viene la CERTEZA “fe-haciente”…

El hecho que narro es uno entre tantos…
Ocurrió hace unos dos años, cuando yo vivía en el pozo oscuro del negro duelo…

Una mañana más, andaba yo haciendo las cosas de casa, cuando en el cuarto de mi hija comenzó a sonar una melodía alegre.

La reconocí enseguida.

Era la cancioncilla de feliz cumpleaños que hacía sonar un gracioso sombrero que le regalaron en su 18 cumpleaños.

El gorro en cuestión estaba guardado, desde que ella murió, en el armario de su habitación y nunca se había puesto a sonar por su cuenta, ya que lleva un botón incorporado que hay que accionar manualmente para que eso ocurra.
La cosa era extraña, pero yo no soy miedosa, así que abrí las puertas del armario, saque el sombrero cantarín, le di al botón en cuestión y la música dejo de sonar.

Lo volví a guardar y seguí con mis quehaceres.

A los 5 minutos, el hecho se repitió.

Comenzó a sonar de nuevo la música y entonces me empecé a mosquear… Era evidente que la cosa no era muy normal.

Volví a su cuarto, abrí el armario, saque el gorro musical, me senté en su cama, le di al botoncito para callar el sonido y mirando al techo, pregunté…

¿A ver cariño mío, que es lo que me quieres decir?

Como un fogonazo, estas cosas ocurren así, me vino a la mente la respuesta…

“Mamá, son las 12.30 de la mañana, es el cumpleaños de tu hijo jorge, mi hermano, y el pobre todavía está esperando que le felicites, así que haz el favor de llamarlo inmediatamente”.

Me quedé impactada, como podréis comprender.

Eso es una certeza y no lo que hay por ahí… jjj.

El mensaje estaba claro e iba mucho más allá.

Ana me estaba pidiendo que dejará de de andar llorando por los rincones, que ella no necesitaba mis lágrimas, ni las quería, que tenía un hijo vivo y maravilloso, que sí que me necesitaba y que ya era tiempo de despertar del duelo, de salir y celebrar con él su cumpleaños, la vida y todo lo que quedará por venir.

Más claro agua.

Blanco y en botella… Leche… jjj.

Mi hija vive, esta conmigo y me habla… tengo la fe, la CERTEZA y el valor de gritarlo al viento.

LA PRÁCTICA

ISHVARA PRANIDHANA

Principio yóguico, quinto Niyamas.

El abandono a ESO… llámalo Dios, Creador, divinidad, universo, vida…

Llámalo como quieras, ponte en sus manos, abandónate y deja que Él te sostenga, deja que te lleve, te guíe, te acompañe.

Confía en él, ten fe, certeza y valor y él te dirá todo lo que necesitas conocer.

Porqué lo que sucede conviene.

NAMASTE

Día 67
Día 69
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