IMPERMANENCIA

O lo que dura el pelo sobre la cabeza.

El gran principio universal formulado por buda, encierra más verdad que un santo, que diría mi abuela.

«Todo es impermanente».

Y cuanto antes lo asumas mejor…

La vida y la muerte, inspiro y espiro, me duermo y me despierto a un nuevo día, todas las células de mi cuerpo van muriendo y volviendo a renacer.

Anita, mi hija que vino para regalarnos 19 maravillosos años de felicidad y de dicha y luego partió.
La ola que acaricia la orilla de la playa dejando su hermosa huella para volver de nuevo al océano infinito.

Miles de olas, hijas del mismo mar, al que al fin regresan.

Allí, en el «Eterno», Ani y yo, de nuevo juntas… Algún día.

Y por último y no menos importante, mí pelo… JAJAJA.

Ahora esta, ahora ya no está.

Veréis…

Me levanté inquieta, y tras despachar unas cuantas lagrimitas en la cama, me miré en el espejo.
El pelo aún seguía allí.

Me cepillé.

Un matorral literal quedo prendido entre las púas.
Escalofriante, de verdad.

Casi, casi cómico, que no hay que perder el sentido del humor ni en los peores momentos.

Con esa sana intención decidí rociarme la cabeza con un bote entero de laca, la de Lidl, la mejor y la más barata, os lo dice una experta.

Fue la única manera que se me ocurrió para mantenerlo sobre la cabeza hasta las 12, hora de la «poda».

La tarde anterior mi nueva amiga María, la jovencita madrileña de la que os hablé, valiente luchadora que a vuelto a nacer tras vencer su gran «C», me dió unos maravillosos consejos.

Yo que perdí a mi madre a los 12 y he crecido solita, encuentro mamis como ella, que aparecen para aconsejarme en mis momentos estelares.

«No vayas sola a la Pelu-Poda y Diviértete diciéndoles que te hagan peinados estrambóticos antes de rasurar, yo lo hice y me encantó».

La escuche y le pedí a mi hermana Mónica que me acompañará.

La enfermedad, decadencia y muerte de mi padre nos volvió a unir y estos tres últimos años juntas han sido estupendos en todos los sentidos.
Ella no lo sabe, pero en los momentos difíciles de la vida se transforma en un ser maravilloso y excepcional.

Ir con ella a cualquier sitio es una garantía de éxito.

De puertas para fuera, porque es un bellezón de los que quitan el hipo.

Por cierto hoy es su cumpleaños. ¡Felicidades hermana!

De puertas para adentro por que entre las dos hay una química genética que hace que nos riamos de todo, haciendo un chiste con cualquier tontería y pasándolo bomba, como dos niñas pequeñas, recuperando la niñez y la adolescencia que a ambas nos robó la trágica muerte de mama.
Sigo…

El Ángel de la brigada de jardineros-podadores- peluqueros, se nos manifestó en forma de una preciosa joven, que con extrema delicadeza y cuidado procedió a la maniobra.

Os muestro el antes y el después.

Mónica dijo «parece el juego de las 7 diferencias… JAJAJA, lo mandaremos al Heraldo».

No se si sabéis que el pelo duele.
Duele el cuero cabelludo y su raíz, pero ella lo hizo tan suave que ni me enteré.

De espaldas al espejo, que por si acaso no quise estar presente (como el chiste de Gila: «El día que yo nací mi madre no estaba en casa»… jajaja), en un suspiró y entre fotos y bromas, mi cabellera acabó en el suelo del salón de belleza (me encanta ese nombre, lo usaré más).
La peluca, haciéndole un guiño a la impermanencia, ha venido a sustituirla.

Anoche la lavé y esta mañana estaba la «tia» en su sitio, tal cual, como nueva, impecable y lista para volver a mi cabeza.

Alucinante, que es que hoy la ciencia avanza que es una barbaridad… Jjj.

Me tendré que acostumbrar a muchas nuevas cosas.

El frío en la cabeza por las noches, la presión y la molestia de los gorritos y de la propia peluca…
Ellos la llaman prótesis oncológica, yo le llamaré «Pilu», por lo de pelu… jjj. Bautizada queda.

Algo de jaqueca me ha traído Pilu… ya me acostumbraré…

La dulce y joven peluquera nos contó algo muy bonito y tierno que quiero compartir.

Ella al principio cuando empezó a cortar a pacientes oncológicas, se iba llorando a casa, ahora ya lo lleva mejor.

Dice que nosotras ayudamos mucho a que no sea tan duro.

Eso, señoras y señores, es Compasión… Acompañar con amor en el dolor del otro.
Cuanto Angel anónimo anda suelto.

Que suerte tengo de encontrármelos a todos… jjj.

LA PRÁCTICA

Volver a nacer muchas veces en una sola vida.

Eso es lo que hacemos sin darnos cuenta.

Yo renazco cada día al levantarme, a cada inspiración, en cada nuevo encuentro, diciendo adiós al duelo, transitando mi «C», escribiendo mis notas, mirándome al espejo, donde veo a mi hija, sus ojos, su sonrisa, sus ganas de vivir…

Hoy daré un buen paseo junto al mar y sus olas, que me traen lucidez.

Meditaré en cada paso, respirando, sintiendo, sonriendo a la vida, al regalo, al tesoro de renacer en todo.

Pasear meditando, meditar paseando, que placer, que regalo, prueba allí donde estés.

NAMASTE

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