ÍDOLOS DE BARRO

Hoy quiero romper una lanza ( tengo que mirar en Google el origen de esta frase, parece interesante) por los amados y por igual odiados, ídolos de barro.

Paradigmas de la sociedad en la que vivo.

Ejemplos de vida, de humanidad, de ascenso al estrellato y de hundimiento en caída libre.

Las masas los encumbran y los relegan al ostracismo, con la misma ciega facilidad.

Hoy reivindico su humanidad, su derecho a equivocarse, a cambiar el rumbo, a brillar en la cumbre y hasta a desaparecer…

Guardiola era el ídolo de Anita.

Ella era “cule”, fan incondicional, seguidora del Barsa y sus hazañas.

Hija de padre catalán y madre aragonesa, eligió al blaugrana.
Nada que objetar.

Murió un sombrío septiembre de hace 6 años.

Aquel último agosto, encerradas en el desierto hospital Clínic de Barcelona, las horas se tornaban lustros. Las mañanas tristes, las tardes lánguidas y aburridas, de las noches para que decir…
Empecé a darle vueltas a la idea de alegrar la cara de mi angel.

Quería volver a ver, en sus grandes y hermosos ojos enmarcados en su preciosa cabecita calva, de nuevo el brillo de la ilusión y la alegría.

Así que decidí darle una sorpresa, pero de las buenas, no una cualquiera, buena soy yo.

Iba a escribir a su ídolo Guardiola y a convencerlo para que viniera a verla.
Por supuesto no lo conocíamos de nada pero había que intentarlo.

Por aquel entonces Pep, era querido, respetado, idolatrado y admirado en todo el territorio nacional… ejem, ejem, ejem. Ya me entendéis.
Desprovisto de ideologías y de “ismossss”, en aquellos años, era un ejemplo de trabajo, esfuerzo, sana competición, tenacidad, inteligencia emocional, elegancia, modernidad y triunfo.

Hasta a mi me gustaba… Jejeje.

Esta es la carta que le envié.

CARTA A GUARDIOLA
“Soy la madre de Ana, una jovencita de 19 años que lleva más de 7 semanas ingresada en una de las cámaras de aislamiento del Hospital Clínic de Barcelona, para realizarse un trasplante de médula ósea que va a salvar su vida.

Te escribo porque es tú Fan número uno.
Nosotros somos aragoneses y ella Culé hasta la médula, nunca mejor dicho.

Pues aunque te parezca imposible ¡no ha estado en el Camp Nou!

El otro día, para intentar animarla, estuvimos escribiendo las cosas que le gustaría hacer cuando salga del hospital.
Tras decirme que se conformaba con poder sencillamente andar como los demás, me confesó que le haría enormemente feliz poder asistir a un partido del Barça, en ese maravilloso campo suyo.

Es por eso que me he decidido escribirte.

Sé que eres padre y podrás entender lo que sería capaz de hacer una madre para devolverle la sonrisa su hija.

No sé si estás familiarizado con el proceso que hay que pasar para que sustituyan tu médula ósea dañada por otra sana.
Ha sido tan duro para ella que solo veo dolor, tristeza y agotamiento en esos enormes y preciosos ojos suyos.

Es como si hubiera perdido la ilusión por todo y daría lo que fuera porque la recuperará, aunque solo sea durante los 90 minutos que dura el partido de su club de fútbol favorito.

¡Te imaginas que pudieras venir a verla al Hospital Clínic y entregarle en persona esa entrada tan anhelada y querida por ella!
Sé que es un sueño.
Sé que es pedir mucho, quizá demasiado.
Sé que eres una persona importante y tremendamente ocupada, pero también sé de tu gran corazón, de tu compromiso con los que tienen que superar pruebas insuperables, de tu amor por el esfuerzo, el trabajo y la determinación.

Todo eso es lo que Ana ha tenido que buscar en su interior para superar está difícil prueba que la vida le ha puesto en el camino.

Con esto de la enfermedad de mi hija me he vuelto la madre más confiada del mundo, así que confío en que esta carta llegue a tus manos y a tu corazón y confío sobre todo en que ella se cure y pueda cumplir su sueño de ver un partido del Barça en el Camp Nou.

Confiada.
Cristina lacleriga. ”

Andaba el concentrado con su equipo, en alguna competición, por lo que tardó en contestarme.

Lo hizo el 14 de septiembre.

Ani había muerto el día anterior.

Yo deambulaba zombi, muerta en vida, por aquel piso alquilado, haciendo maletas, recogiendo sus blusas, su pijama, su anillo, su reloj, sus fotos, su peluche… oliéndolo todo (instinto animal) como a cámara lenta, el tiempo detenido, su aroma en todas partes.

Sonó el teléfono y no se porque, lo cogí.

Al otro lado escuché una voz… Hola, buenos días, soy Pep Guardiola ¿con quién hablo?

Con palabras quebradas por el llanto, el también lloró, os lo juro, le expliqué que Ana ya no estaba, que había partido para siempre a otro lugar mejor, donde ya no sufriría más.

No hubo mucho que decir… Tan sólo nuestras lagrimas sinceras, un triste “he llegado tarde, lo siento” y un auténtico “no te preocupes ella nos ve y te lo agradece de todo corazón”.

No sé sí eres un ídolo de barro, creo que todos los ídolos lo son y así debe ser, por que sois seres humanos, con toda la “humanidad”, letra por letra, llena de claroscuros, de luces y de sombras, de verdades y sueños.

Lo que sí sé es que Ani y yo, te estaremos por siempre, siempre, siempre, siempre agradecidas.

LA PRÁCTICA

Hoy mi práctica ha sido sanar llorando.
Escoge la tuya… hay muchas maneras de sanar.

NAMASTE

Día 51
Día 53
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