EL TIEMPO

Quién sabe qué es o el por qué de su existencia.

Muchos antes y más sabios le han dado mil vueltas al dilema sin demasiado éxito.

¿Qué os parecería si os dijera que yo tengo la clave?
Pues no, no la tengo, pero algo sobre él si que he aprendido.

He comprobado, en propia piel, que el tiempo Cura, como mi gran “C”.

“Cura sana, cura sana, si no cura hoy, curará mañana”.
Ya están aquí, el tiempo y mi càncer, juntos han venido a cerrar mis heridas, ya no tengo ninguna duda sobre ello.

Si alguien está pasando un duelo, propio o cercano, puede que mi post de hoy le sirva un poco para sanar.

Con esa secreta esperanza lo escribo.

Preocupada por la tontería de que mi pelo me abandone uno de estos días, ayer con mi hermana Monica, estuvimos desempolvando los pañuelitos que le compre a mi hija en Barcelona para cubrir la calva más hermosa que haya existido en los anales de la historia.
(No soy exagerada… jjj).

A diario la acariciaba y embadurnaba de aceites esenciales, con suaves masajes llenos de ternura, que ella agradecía hasta el infinito.
Era un momento mágico para las dos…

¡Que digo! todos lo eran por aquel entonces.

Que suerte tuvimos de vivirlos juntas, ahora lo veo, ahora lo sé.

Pero ha tenido que pasar… “Tiempo”.

El hecho de probarme sus pañuelos, de sentir la al-quimio corriendo por mis venas, igual que un día corrió por las suyas, de notar sus extraños efectos que de secundarios pasan a primarios, ya que una no puede evitar estar muy atenta al cuerpo y a cualquier cambio que se produzca en él, y que ella también debió sentir.

Todo eso me ha llevado a sentarme en su cama, entre sus muñecos (todo está como hace 6 años), con los viejos escritos que brotaron entonces, desgarradores y trágicos, negros como el mismo luto, tristes como el mismo duelo.

Voy a transcribir mis pensamientos de un oscuro día de octubre de 2012.

Me ha impactado leerme.

Me ha hecho darme cuenta de cómo, el tiempo y el cáncer, me van Curando.
¡Que dos grandes aliados y amigos!

Ya no soy “esa”, pero para saberlo he tenido que desenterrarlos.

Allá va…

Nos subimos a la máquina del tiempo para trasladarnos a un día de un año después de la muerte de Anita.

“Octubre de 2012.

PENSAMIENTOS.
Tengo la secreta ambición de escribir un libro algún día.

Eso sí… Lleno de puntos suspensivos… Que quiero que se conviertan en mi seña de identidad.

Como no sé, ni cómo ni por dónde empezar, he pensado plasmar pensamientos.
Simplemente eso y ya se verá si algún día se publican.

Siempre me gustó escribir, desde muy niña, pero cuando mi hija Ana enfermo el gusto y el deseo se hicieron necesidad, así que desde hace más de 4 años llevo escribiendo pequeñas cartas y pensamientos que me han ayudado y lo siguen haciendo a seguir hacia delante, no sé hasta cuándo ni hasta donde, pero adelante…

Empiezo…

Antes veía a Dios en todas partes. Andando, en los árboles, en sus hojas, en las personas que me cruzaba, en el cielo, en la brisa, en el sol… Ahora solo veo a Anita en todo momento, en todo lugar.

Quizá Ana sea Dios.

He pensado que seré la madrina en todas las bodas de sus amigas.
Puede que les haga una putada, pero me gustaría… Las quiero como hijas.

Creo que todo es mentira y es una idea que últimamente me obsesiona… Todo es ilusión, todo es “maya”, no existe la realidad que vemos, es todo engaño, la realidad verdadera está en otra parte…

Quizá dónde está Ana ahora.

Me parece horrible que haya pasado un año y que cada día esté peor.

Me echo la culpa de todo… No lo hice bien, fui mala, pusilánime, débil, egoísta, ciega, muda, sorda, engañé y me engañe.

Y ahora… Lo peor… No soy capaz de salir de ésta.

Soy floja, débil, imbécil (in-bácula).

Dónde està lo que se espera de mí.
No soy lo que se espera de mí.
Nunca lo seré.
Es todo una gran mentira y no sé si quiero seguir en ella.

Hoy he soñado que teníamos una segunda oportunidad… Que podíamos decidir quitarle el bazo en lugar del trasplante de médula y que yo tenía que decidir por todos… Y eso hubiera sido tan fácil… O tan difícil.

Y si hubiera salido mal.

Nada me conforta.
Nada me ilusiona y quizá esta parte es la peor… Nada… Nada… Nada”.

La máquina del tiempo…

De nuevo en el “hoy”.

Por si te puede servir… A ti que estas en duelo, el tiempo pasó y curó, en ti también lo hará, confía…

LA PRÁCTICA

Al leer mi carta de entonces he recordado que es verdad que hubo un tiempo en el que yo veía a Dios en todas partes y he sentido de nuevo aquella inocente dicha.

Hoy me comprometo a recuperarla afanándome en descubrir lo divino a cada instante.

Me pongo a ello y ¡aquí esta!

Ya lo he encontrado.

Tu también puedes sentirlo…

MANASTE

Día 49
Día 51
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