AL OTRO LADO DEL ESPEJO

Es muy difícil decir «gracias» sin resultar soso, manido, mil veces escuchado, diez mil repetido.

En los mensajes vuestros, que a diario recibo, suelo responder gracias y siempre siento lo mismo… Que la palabra se queda corta y no logra expresar lo que realmente quiero.

Eso me deja triste, insatisfecha…

Faltan recursos… ¡Ufff!

Escriba en mi móvil, en la tablet o en el ordenador, el símil sirve igual…

Vosotros, los que leéis, estáis al otro lado del espejo.

Como el Sombrerero Loco, la Liebre de Marzo, la Reina de Corazones y el Conejo Blanco.

En otro mundo lejano y próximo a la vez, tan desconocidos y como viejos amigos, sintonizando juntos mientras caemos por el hueco del árbol del jardín de Alicia y su país de maravillas (mi cuento favorito del magnífico Lewis Carroll).

Hoy esto va de vosotros, en tres tiempos…

A los que regresaron del pasado, antiguos alumnos de la escuela, compañeras de yogaterapia en Barcelona, amigos de antaño que me vuelven a encontrar en el blog, mi profe del colegio, la hija de mi preparador de las oposiciones… ¡No acabaría!

Con vosotros el instante tiene aroma a nostalgia y reencuentro, unas gotitas de ayer que perfuman el momento en el que os leo y me recuerdan lo afortunada que soy.

Como no deciros ¡Gracias!

A los que surgen en el «hoy».

Viejos desconocidos disfrazados de nuevos y cuyas palabras me suenan a siempre… Belén, May, Raquel, Marta  Carmina, Carlos, Gonzalo, Juan… Y tantos más.

Vosotros venís desnudos al encuentro, sin rostro ni ropajes que os definan, sin títulos, ni oropeles, solo traéis el nombre y vuestro dolor, el propio o el ajeno que aun es más propio y duro… El de tu madre, tu compañero, tu hija.

Cuánto bien hacéis en el alma herida.

Que lugar tan especial habéis ocupado en mi Corazón, que parecía muerto de sufrimiento y pena y ahora revive con vuestra llegada.

Que no es como dice el dicho: «mal de muchos»… Es bien para todos.

Como no deciros una y mil veces: Gracias.

A los jóvenes venidos del futuro que os espera… Edu, Adri, Belén, Alicia, Pilar, Begoña…
Otra vez tantos y ninguno olvidado.
Algunos hijos de buenas amigas, buenos genes… Jijiji.

Sorprendida os leo, pensando que clase de mágico tesoro lleváis dentro, para pararos un ratito a leer sobre el cáncer y una buena señora que lo airea a los cuatro vientos, no se sabe muy bien por que.

Y lo que tiene más mérito, os sentais a contestarme con un cariño sincero que a menudo me hace llorar de admiración y reverencia, que no toda la sabiduría está en la madurez.

Gracias por esas lágrimas de luz que aligeran mi paso descargando mis pesos.

A todos, que a ninguno olvido, aún sin nombraros.

Llegados de tres tiempos, del pasado, del hoy y del mañana…

¡GRACIAS!

LA PRÁCTICA

Pranayama de Meditación.

Siéntate comodo, espalda recta, tórax abierto que vas a respirar…

Comienza observando tu respiración natural y espontánea, es delicioso, es el milagro de la vida en ti.

Ve ampliándola despacio hasta hacerla profunda y más y más consciente.

Si lo deseas puedes acompañarla con los brazos, subiéndolos por delante, bajandolos lateralmente, con palmas en ofrenda mirando al cielo.

Comienza a sentir al inspirar una inmensa gratitud por el «Regalo» recibido, al exalar un inmenso favor por el presente ofrecido.

Reposa en tu silencio, que es el UNO con todo.

NAMASTE

Día 48
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