PERCEPCIONES

 

Siempre he sido imaginativa, soñadora y un tanto infantil o ingenua, según se mire.

Me gusta considerarlo una virtud más que un defecto.

Por eso lo que hoy voy a contar a muchos les sonará a cuento chino…

Una de las buenas cosas del cáncer (tiene muchas para mi, algún día os las resumo) es que ha barrido de un plumazo casi todos mis prejuicios, complejos, el «que diran» y ¡tanta tontááááá!!!

Así que pensar lo que gustéis, que será  lo mejor y lo más conveniente.

Me he dado cuenta de que desde que tengo cáncer estoy como más abierta o conectada y percibo con más nitidez «las realidades»… Ésta, la que vemos como única tangible, y también las otras, las que están más allá, las para-lelas… «Lelas» como yo, pensarán algunos… Jajaja

Recopilando…

El día de la punción del tumor, todavía sin diagnosticar, tumbada en la camilla, pude sentir a mi alrededor la presencia de lo que yo denominaría Arcángeles, seres de gran poder y dimensión que me acompañaban con su luz… se lo dije al doctor mientras me arponeaba la mama en plan capitán pescanova… A saber lo que pensaría… Jejeje.

En el quirófano durante la colocación del p…to reservorio de 007, al que ya me voy acostumbrando, aunque todavía lo ando curando, alguien susurró palabras que no comprendí en mi oído derecho.

Nadie de los presente dijo haberlo hecho, así que de nuevo lo atribuí a mi brigada de ángeles.

Andan atareados conmigo estos días.

La última de las «percepciones» fue la más vivida.

En el hospital durante el primer gotero jotero, comencé a oler un maravilloso y  profundo aróma a incienso, sándalo y rosas en mi hombro izquierdo.

Le pedí a mi amiga Chispa, que me acompañó en el gran estreno y no se separo de mi ni un minuto, que se acercará para ver si era su colonia o la mía, pero no era de ninguna de las dos y ella tampoco podía olerlo… Parecía estar reservado para mi.

Durante la infusión, mientras hablábamos distraidas de esto y de aquello, comencé a experimentar una suerte de desdoblamiento de mi cuerpo difícil de describir.

Yo estaba como atrás y arriba y mi cuerpo físico delante recibía la al-quimio.

Sentí como un mareo, o vahído y los límites de la habitación parecieron diluirse, haciéndose borrosos, como en neblina… No lo se explicar mejor, pero esta sensación también la noto chispa al mirarme.

Me dijo que ella me vio como borrosa y separada, no se muy bien, tampoco le resultó facil ponerle palabras al asunto.

Lo más curioso es que el olor a incienso y rosas me ha acompañado un par de días, en momentos puntuales, nada especiales, cotidianos, sin importancia, pero ahí estaba, tan presente que me hacía volver la cabeza hacia la izquierda por si había alguien junto a mi.

Tengo que decir que estas cosas nunca me han asustado, ni me han dado el más mínimo temor o miedo, ocurre sin más y ¡me encanta!

Es como una conferencia con el otro lado.

Todo ello está viniendo junto con una hermosa y muy real sensación de PAZ, que me envuelve prácticamente todo el tiempo.

Lo mejor es que todos los que me rodean la sienten también y eso me hace tremendamente feliz.

Estoy en paz… Conmigo y con el mundo, por fin y después de muchos años de sufrimiento y dolor.

Así que bien venido este cáncer amigo que me trae de la mano claridad, comprensión, salud y PAZ.

LA PRÁCTICA

OM SHANTI

  1. De pie. 10 respiraciones con los brazos, combinadas con la elevación de puntillas al inspirar y la ligera flexión de rodillas al expulsar.
    Ayuda a coordinar movimiento, equilibrio y respiración a la perfección.
  2. La palmera en equilibrio, de puntillas, conectando tierra- cielo a través de tu centro.
  3. El árbol.
    Hazlo fácil, sin tensión, concentrado y cómodo.
  4. La media Luna. Extensión lateral con desplazamiento de cadera.
  5. Media rueda de pie.
    Extensión hacia atrás, protegiendo lumbares con buen cinturón muscular abdominolumbar.
  6. Pinza hacia delante, relajada para compensar, dejándote pesar donde llegues, sin buscar el suelo con las manos.
  7. Liebre.
  8. Postura de meditación, como siempre… La tuya, la cómoda, la buena.

Conecta con los espacios del corazón, puedes colocar tus manos cruzadas en el centro del pecho para sentirlo mejor.

AYATANA es el nombre de mi centro de yoga y es también  «El lugar o morada del Alma, donde cuando llegas no desearías írte jamás».

Canta el OM  SHANTI, que significa paz, en tu interior o en voz alta, como más te guste, como te salga, las veces que quieras y llenate de Ella para que te acompañe el resto de la jornada, allí donde vayas.

NAMASTE

Día 47
Día 49
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