HACIENDO AGUAS

Parece que todo el lado derecho de mi cuerpo hace aguas.

Voy llena de parches: la yugular, la clavícula, el pecho derecho… No os había contado que antes de ayer rechacé uno de los puntos de la operación de diciembre. Vuelvo a tener un buen boquete y su correspondiente parche.

Y por último, mi codo  que ahí sigue el pobre recuperándose.

Como dicen en mi pueblo ¡Pacerme una foto!

Uno de mis maestros me explicó que todo lo que te ocurre en el lado derecho tiene que ver con la madre, pero luego volveré sobre eso.

Me miro al espejo y me siento vulnerable, y a la vez veo en mi reflejo a una guerrera dispuesta para la batalla y preparada para el triunfo. Las dos caras de una misma moneda.

“Que tu vulnerabilidad sea tu fortaleza”… Uno de mis mantras favoritos.

Esto me trae el recuerdo de Anita y de aquellos desgarradores meses en Barcelona.
Ambas agarradas con uñas y dientes a un vida efímera y huidiza, vulnerables pero llenas de fuerza y de poder… El poder del Amor ¡ahí es nada!

Hubo tanto dolor como tanto Amor hubo.

Y la mayor de sus muestras fue la carta que Ana, mi hija, mi preciosa niña, me escribió una nostálgica tarde de finales de agosto, cuando el verano languidecia y su vida también, sin nosotras saberlo o no queriendolo ver,  que no hay más ciego…

Hace unos días os prometí compartirla. Voy a hacerlo de su puño y letra para que entendais lo que hizo la quimio con ella, fue casi como volver aprender a escribir de nuevo… quiero que sintais conmigo su trazo tembloroso, su letra infantil, inocente, bella, destilando el mas dulce de los aromas.

LA PRÁCTICA

Cómo os decía parece ser que todo lo que te acontece en el lado derecho del cuerpo está relacionado con la Madre, con lo femenino, con las mujeres de tu vida.

El famoso YIN.

Hoy meditare con el precioso mantra que me regalaron mis maestros de yogaterapia para ayudarme a salir del oscuro duelo donde me encontraron.

Lo comparto porque es universal y sí me ayudó a mí, quizá pueda ayudar a muchas otras personas.

Sólo tienes que sentarte en meditación, estable y comodo, observar tu respiración natural y espontánea, reposar en tu corazón y conectado con el Alma que mora en sus profundidades, repetir y sentir:

“Que el Amor del Alma Una irradie mi corazón, el corazón de todas las mujeres de mi familia. El AMOR libera”.

NAMASTE

Día 43
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