CARTA A MIS ALUMN@S

Ayer recibí un mensaje de una de mis alumnas… Tengo que confesar que a tod@s las quiero por igual (no es peloteo) y a su vez de forma muy diferente… ¡Que paradoja!… Algo parecido a lo que ocurre con los hijos.

Para explicar esto me remontaré 18 años atrás.

Fui a ver a Nicolás, un ser muy especial que,  con los ojos del alma, puede ver más allá de lo que vemos la mayoría de nosotros. Tiene ese don que algunos llaman Videncia.

Yo entonces era (y sigo siendo) funcionaría de Administración Local con habilitación de carácter nacional, Secretaria Interventora de Ayuntamiento.

Acababa de terminar mis estudios de Yoga.
Cuatro maravillosos años dónde me enriquecí, profundicé y aprendí mucho más de lo que hubiera esperado.

Llevaba más de diez años practicando y comencé sin ninguna expectativa, por el mero gusto de saber más, conocer, investigar… Y ya veis, termine dedicandome al Yoga a tiempo completo.

Al principio daba clases en un gimnasio femenino, compatibilizando el horario con mi trabajo de funcionaria, pero empezó a rondarme por la cabeza la idea de montar mi propia escuela.

Un sueño, una quimera, una voz que no dejaba de repetirme… Hazlo, atrévete, tú puedes, lo vas a conseguir… Pero tenía que renunciar a tantas cosas… (Vairagya, desapego).

Pedir una excedencia voluntaria en la administración, con reserva de plaza, eso sí, conlleva perder derechos, quedarte como quien dice en la calle y volver a empezar de cero.

Qué disgusto se llevó mi pobre padre… ¡Pero hija mía! Con lo que te costó aprobar las oposiciones… No es que fuera tonta, que conste, es que tardaron años en convocarlas… jejeje

Gracias a diós mi marido me apoyo prácticamente desde el principio.

En aquellos días de inseguridad e incertidumbre decidí consultar a Nicolás.

Acertó la calle donde iba a tener mi escuela, me dijo que ya estaba decidido en las altas esferas (jjj), que mi alma ya sabía, y que no tuviera miedo.

Pero si algo me llamó la atención y se me quedó grabado, fue el adjetivo que utilizo para describir a mis alumnos, dijo: vas a tener un grupo muy «selecto».

Entonces no entendí muy bien a que se refería.
Ahora lo veo con claridad.

Mis alumnos han sido elegidos, seleccionados escrupulosamente, escogidos por una mano invisible, probablemente la de mi Hada Madrina.

Todos ellos son excepcionales, al menos para mí lo son, auténticos maestros, espejos donde mirarme y aprender, compañeros de viaje, almas amigas, cómplices, colegas,  viejos conocidos quizá de otras vidas, que se reencuentran felizmente para continuar camino.

¿Y todo esto venía por?… Así, ya me acuerdo.

Ayer recibí un mensaje de una querida alumna, querida y exigente… De ese tipo de exigencia bienvenida y maravillosa qué reclama mi atención y mi excelencia como profe, que me hace crecer y ser cada día un poquito mejor en mi profesión.

Por eso su comentario tuvo gran valor para mí…
Simplemente me dijo: todo está bien, puedes estar tranquila, tú ahora a cuidarte y a curarte.

Ciertamente todos ellos cuando me escriben, tratan de transmitirme esa paz, esa tranquilidad qué tanto necesito en estos momentos y por eso quisiera darles las gracias a todos y a cada uno.

Nunca hubiera sospechado que dejar de dar mis clases me fuera a costar tanto.

Es una especie de culpa por dejar de trabajar, de traer dinero a casa (aunque sea poquito), por dejar de aportar a la sociedad, por dejar de dedicarme a los demás, por dejar de cuidar y servir, por dejar de ayudar y proteger… Por dejar, por dejar, por dejar… ¿A que os resuena?… De nuevo el Desapego, Vairagya.

Para mostrarles mi gratitud infinita me gustaría regalarles a cada uno una pequeña flor, una pequeña palabra, un pequeño y sincero halago… Y curiosamente me han venido a la cabeza los 7 pequeños Enanitos del cuento de Blancanieves.

Todos, como alumnos de la escuela de la vida, compartimos de alguna manera un poco de esos 7 caracteres, arquetipos universales que tan magistralmente nos describió Walt Disney en su precioso cuento (esté o no crionizado y congelado en algún lugar de este planeta… jjj).

Recordemos que, de algún modo, todos hemos sido alguna vez:
Gruñón, Tímido, Dormilón, Mudito, Feliz, Sabio o Mocoso.
Incluso más de un@ también nos hemos podido creér Blanca Nieves o el mismisimo Principe… jajaja.

LA PRÁCTICA

Dedicada hoy especialmente a mis alumn@s, que ellos ya saben como hacer.

Yoga Libre… ¡Me encanta!

Consiste sencillamente en consultar a tu corazón y preguntarle qué es lo que necesitas hoy.

Si te contesta fuerza y poder, realiza algún plano inclinado o similar.

Si te contesta interiorización y paz, haz alguna flexión, recogimiento o inversión y medita.

Si flexibilidad para amoldarte a los cambios de la vida, haz varios triángulos.

Si contesta energía vital, practica el saludo al sol.

Si conexión con tus emociones, haz el saludo a la Luna.

Si te contesta regular tus intestinos y limpiar tu organismo, práctica rotaciones.

Si equilibrio, haz el árbol.

Si expresar tu sensibilidad, extensiones laterales.

Si amor compasivo, abre tu pecho en el
discípulo.

Si contesta conexión tierra-cielo desde el estiramiento, la palmera.

Y podría seguir un buen rato… Así que otro día más…

Feliz práctica.

NAMASTE

Día 42
Día 44
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