Día 4
Hace tres años me operaron de unos pólipos en el útero…

Nada serio (jjj… vaya frase… nada debería ser serio, todo divertido y alegre mejor).

Entonces pensé que me quitaban, con los pólipos, toda la rabia y el odio que había acumulado contra los médicos y contra el mundo, que había dejado morir a mi hija… Anita… mi ángel…tenía 19 años.

Cuánto puede llegar a sufrir un ser de luz.

Cuánto pudo soportar su cuerpecito suave, dulce, pequeño, hermoso… en la flor de la vida… Otra frase bien inventada,  sencilla y que lo dice todo.

Solté entonces rabia y odio pero guarde dolor y pena…

Tanto dolor y tanta pena en los espacios del alma… en el pecho…

Y en esa tierra de cultivo creció una célula loquita que empezó a hacer cosas raras y a comportarse al revés. Esa célula loquita que mañana donaré a la ciencia… jjj… por si pueden aprender algo sobre ella…para que algún día se llegue a saber por qué enloquecen y cómo ayudarlas a sanar.

Práctica para hoy

1

Expulsión a fondo (sunnyac) soltando con la exhalación lenta y consciente todo el dolor y la pena. (repetir cinco veces).

2

De pie me balanceo rotando de izquierda a derecha libremente, dejándome ir…

3

Me pongo música y bailo en libertad. ‘Saber que se puede’ es una canción que me gusta mucho.

4

Medito en mi pensamiento semilla de hoy: “que mi corazón conecte con la verdad y que esa verdad conecte con lo eterno de la creación”.

Día 3
Día 5
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