TEMITA DELICADO

No se ni como abordarlo, ni como titular.

Mejor empiezo a escribir y ya me vendrá.

Quiero hablar sobre las medicinas alternativas.

Hace unas semanas les di un buen repaso a los alopáticos, hoy les toca a sus tocayos.

Ayer vi una noticia estremecedora, la muerte de un chico de 21 años tratado de leucemia con vitamina C y semillas de albaricoque por un «no médico» naturista que embarcó a toda la familia con falsas promesas de sanación total y que ahora el padre pretende llevar a los tribunales con la justa intención de que no vuelva a engañar a ningún enfermo más.

Yo también pase por  eso con mi pobre hija Anita, llevadas por la desesperación de una enfermedad rara e incurable en la que la medicina convencional se encontraba totalmente perdida.

Lo que tuvimos que escuchar no tiene nombre… Intentaré que sí tenga perdón.

En un desolador peregrinaje la llevé a todo tipo de curanderos, naturistas, quinesólogos, chinos, ayurvédicos, acupuntores, homeópatas, (siento meterlos a todos en el mismo saco pero esa fue mi experiencia), pseudomedicos con máquinas milagrosas que lo curaban casi todo, hierbas, piedras, colores, gotitas, brebajes, ungüentos, un auténtico dineral en consultas y remedios…

Pero lo peor, sin ninguna duda, fueron la amenazas que tuvimos que escuchar… nos decían: «si vais a la medicina tradicional, quimio, corticoides, trasplante de médula o similar estará perdida y ya será imposible que podamos  hacer nada por ella».

Es decir: o Yo, «Supernaturhomeopata», o muerte segura.

No exagero…

Resultó demoledor comprobar la guerra abierta que existe entre las dos medicinas, alopática y alternativa, cuando ambas, como dicta el sentido común, deberían entenderse y complementarse.

Falta humildad, conocimiento del otro, apertura de miras, interés por lo desconocido, sentido renacentista de la sabiduría, el cuento del elefante…

Entre ambas caras de la misma moneda que sirve para comprar… Salud y Vida, debería reinar la hermandad, la colaboración y el respeto mutuo.

Cuánto ganaríamos todos!!!!

Yo por supuesto ahora, con todo lo que he aprendido a costa del sufrimiento  de lo que más quería, me quedo con mi oncólogo guapetón y con mi fuerza interior, mi positivismo, el convencimiento, mejor la certeza, de que como dice Pilar, la quimio es oro puro, sanador y curativo que entra en mi cuerpo para acabar con las células malas y enfermas respetando las buenas y sanas.

Creo en el poder de la mente, de la intención positiva, en mi brigada de ángeles y arcángeles sanadores que rodean mi cama cada noche velando mi sueño y procurando mi bien.

VIVA LA BRIGADA!!!

JAJAJA…

LA PRÁCTICA

Hoy vamos a sanarnos utilizando nuestra farmacia propia… Nosotros mismos a través del yoga.

Podemos sanar el pasado desde nuestro presente.

  1. Primer medicamento… 

AHIMSA, la no violencia, la Paz.

En postura de meditación, mis manos adoptan el mudra de la libertad, entrelazando pulgares como si mis manos fueran alas.

Las coloco en el pecho y realizó un suave palmoteo.

Pensamiento semilla:

«Me declaro inocente, me perdono, me reconozco, me aceptó, me amo.»

Canto el mantra…

Om Shanti.


  1. Segundo medicamento…

EL AMOR, es algo que ocurre en el presente, desde donde sano el pasado.

En postura del diamante, las manos en el mudra de la flor del loto, delante del pecho.

Respiro como oliendo un delicioso perfume.

1.Elevo las manos por encima de la cabeza manteniendo el mudra y repito en mi interior… «Sanando».

  1. Coloco las manos en el tallo, base del cráneo… y repito «Fortaleciendo».

3.Manos sobre los ojos… «Aliviando».

Reposo en el  Silencio interior.

NAMASTE.

 

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