EL SENTIDO COMÚN

El menos común de los sentidos y que desgraciadamente brilla por su ausencia en la sociedad fundamentalista en la que vivimos.

Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que todo se está llevando a los extremos.

Algunos le llaman «efecto péndulo».

Es curioso porque me pongo en «modo» espejo y me doy cuenta de que yo misma soy un poco así, me muevo hacia los extremos con mucha facilidad.

Es decir, soy un fiel reflejo del mundo en que vivo.

Bien, tomo nota.

Ejemplos: independentismo, nacionalismo, fundamentalismo religioso, vigorexia, anorexia, obesidad, obsesión por las dietas milagro, fobia a determinados alimentos…

Y voy llegando al núcleo del asunto.

El cáncer no es una sentencia de muerte, gracias Dios.

Hoy en día ya no, o por lo menos no en la mayoría de los casos.

El simple hecho de vivir nos conduce a todos hacia allí… «nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir» Jorge Manrique.

Lo que si que hace el cáncer es cambiarte la existencia en un segundo y de forma radical.

Esta enfermedad es, aunque me cueste mucho afirmarlo y reciba lluvia de críticas, una garantía de sufrimiento físico, emocional y mental propia y del entorno. Todos los que te rodean sufren de uno u otro modo.

Podemos maquillar esto como queráis, mirar para otro lado, ignorarlo, negarlo, disimular, incluso mentir, pero la realidad se impondrá.

Yo prefiero asumir y aceptar, sonreír y tirar «palante».

También mi cáncer me trae cosas buenas en la maleta, otro día os las cuento.

Hoy voy a ver que hago con las «menos buenas»…

Decido paliar, aminorar, disminuir, minimizar todos los efectos negativos que me puedan llegar.

¡Eso sí que puedo hacerlo!

Inmediatamente crecen como setas a mi alrededor libros, blog, consejos, películas, dietas… sobre como prevenir, vivir y sobrevivir al cáncer, en resumen… que tengo que hacer antes, durante y después.

Ufffff!… humo por la cabeza, quemando pelo, preparando calva… jjj.

Me pongo a ello y la lista de lo que no puedo comer bajo ningún concepto, so pena de muerte, nunca mejor dicho, es interminable.

Por el contrario y muy a mi pesar, la lista de lo que si puedo, perdón, «DEBO» comer, que en este terreno reina el fundamentalismo, es muy, muy cortita.

Como decía el chiste: «doctor, pero si como sólo esto viviré más? y contesta, no qué va! Pero se le va a hacer larguísimoooo……»

Jajaja.

Veamos…

No puedo tomar soja, mi pobre marido que ya está frito ( fritos tampoco puedo tomar, a mi Jorge me lo comeré otro día jjjj) dice, con mucho sentido común, que todos los japoneses tendrían cáncer.

No puedo tomar lácteos, leche, yogures, quesos… cuidado dicen, veneno!

No puedo tomar azúcar, dulce, miel, chocolate… muerte segura.

Esto último es gracioso porque a mi jamás me ha gustado el dulce, prácticamente no comía y mira, aquí me tienes con mi cáncer amigo.

Ahora por mi espíritu

Indomable de contracción me encanta el chocolate… manda h…vos!

Pues no puedo tomar.

Antes de volverme loca voy a refugiarme en el poco SENTIDO COMÚN que me queda, para intentar sobrellevar todo esto.

PRÁCTICA

Preparo mi digestivo para comer en «atención plena», saboreando, agradeciendo, disfrutando, y aplicando ¡a tope! mis 5 sentidos… perdón, mis 6, que hoy el protagonista es el sentido común.

  1. Feto sobre la espalda. 10 resp. Abdominales masajeando bien mi digestivo.

  2. Posición del diamante. De rodillas, sentado sobre talones (Si hay molestia, banquito o cojin) columna enderezada. Sonrisa serena. 10 resp. Con brazos. Como más te guste. Ejemplo… súbelos por delante o lateralmente, junta las manos arriba en plegaria, bajalos así, iluminando chakras.
  1. Triángulo fácil.

  2. Rotación sentada.

  3. Feto sobre espalda.

  4. Meditación. Llenando de luz mi digestivo ( tercer centro, Manipura chakra, la ciudad de la joya)…

«Me dispongo a comer, asimilar, distribuir, optimizar y disfrutar de todos y cada uno de los alimentos que la vida me ofrezca hoy».

Incluido el CHOCOLATE… jajaja!

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