Filosofando

Desde que la conocí, me gustó.

La filosofía, el AMOR a la SABIDURÍA.

Conocer, saber, indagar sobre las grandes preguntas, el origen del hombre, del universo, la razón última.

Puede haber algo más bonito!!!!!

Creo que es consustancial a mí… será el karma… jjjjj.

Me hubiera encantado estudiarla en la facultad pero en mi época solían elegir los padres y el mio eligió derecho…

Nunca me gustó, pero gracias papá, aprobé unas oposiciones y ahora soy una digna funcionaria en excedencia voluntaria que gracias a Dios no ejerce… ni cobra, tranquilos. Los funcionarios en excedencia no tenemos paro, ni cobramos.

A qu venía todo esto?… ah! Si.

Cada día estoy mejor, mejor y mejor (este es mi Mantra  secreto) y salí a pasear bajo una suave lluvia por las calles de mi ciudad.

Me sentía tan bien, que me volvió a pasar… pensé que todo era un mal sueño, que no podía ser, que no tenía cáncer.

Es raro pero yo no me siento, ni me pienso enferma… una vocecita dentro me dice… ¡ pues mejor!

¿Realidad? ¿Ilusión?

¿Aristóteles? ¿Platón?

¿Yoga?¿Vedanta?

Lo explico.

Existe un paralelismo a mi humilde entender (ya me perdonarán los expertos en esto) entre los padres de nuestra filosofía occidental y los dos grandes dárshanas de la filosofía en India.

Yoga y Vedanta.

(Son 6 los dárshanas ortodoxos pero me ceñiré a estos dos por no aburrir y porque tampoco sé tanto… jjjj).

Para el Vedanta todo es ilusión, maya, matrix.

La realidad última esta más allá de lo que vemos, de lo que percibimos como real.

Más allá de la dualidad presente en todo lo que conocemos, existe la NO DUALIDAD… Todo es Uno.

Para el Yoga el universo está compuesto fundamentalmente de materia (Prakritti) y espíritu (Purusha).

Ambos reales y maravillosos, las dos caras de una misma moneda.

El pájaro de dos alas que necesita a las dos para volar.

Por eso, el Yoga, especialmente el Hata, cuida a ambos por igual.

“Mens sana in corpore sano” (Poeta romano Décimo Junio Juvenal).

La misma cosa, distintos matices.

Cuidemos pues el cuerpo con delicado esmero y dentro de nuestras posibilidades (cuidado con la vigorexia).

Y aprendamos a conocer mejor a ese “mono loco”, como le llaman en India a nuestra mente amiga.

Una mente sana es una mente atenta, serena, despierta.

Una mente dispersa, caótica, sin rumbo, ni control, enfermará y lo que es peor, te enfermará.

Tanto tu cuerpo, tu templo, como la mente, su fiel morador requieren de tu cuidado y atención.

No los descuides.

La práctica

Una para el cuerpo,  otra para la mente.

  1. Haz el saludo al Sol, despacio y resonando con él.

Si no puedes de pie, adáptalo sentado o de rodillas. Mi amigo-alumno Luis (amilumno) lo hace y le sale genial… Bravo Luis.

Recuerda que también puedes imaginarlo… la mente es poderosa.

Prueba y verás.

  1. TRATAKA.

Matrimonio perfecto de Satkarma y Dharana.

Ejercicio que limpia nuestra mente y la ayuda a concentrarse.

Observa la llama de una vela (o cualquier objeto que tengas a mano, una flor, la luna o una simple cucharilla servirá).

Hazlo sin parpadear un tiempo prudencial o lo que tu veas… (jjj… nunca mejor dicho).

Luego cierra los ojos e intenta visualizar, evocar o imaginar el objeto en tu interior.

Por tres veces.

Cierra después los ojos, deja que el objeto se aleje en el espacio infinito de la consciencia hasta desaparecer y disfruta del silencio o de aquello que acontezca dentro. Sea lo que sea es tuyo y es bueno.

NAMASTE.

Posdata:

Vedanta-Yoga, yo no he dicho con cuál me quedo… jjj.

Practico y adoro los dos… esa soy yo.

 

Día 21
Día 23
¿Te ha gustado mi día? Compártelo