La gratitud

La práctica de hoy

Hoy todo va de “práctica”… porque la gratitud debería ser una constante en nuestro día a día.

La gratitud es un camino de ida y vuelta.

Todo lo que das, recibes.

Todo lo que va… regresa y vuelve a ti, a menudo agrandado, enriquecido y multiplicado.

Mira por ejemplo los hijos… los damos a la vida y se nos devuelven mejores, como se suele decir…  mejorando la raza… por lo menos en mi caso… que no era difícil jjjjj.

Vamos a hacer un ejercicio muy simple.

Vamos a pensar en cosas por las que dar las gracias hoy.

Digo “hoy” porque sobre todo los que compartimos la “C” sabemos que “hoy” es toda una vida, a la que nacemos cada mañana.

Por ejemplo…

yo… doy las GRACIAS:

Cuando temprano abro los ojos, siento que estoy viva, en mi cama, junto a mi marido, mi compañero, mi amigo… en cuanto se despierte le daré un beso de gratitud, lo dejo dormir un poco más …  igual se extraña… que  últimamente no soy yo demasiado cariñosa… jjjjj.

Doy las gracias cuando respiro y siento el hálito divino en cada inspiración viniendo hacia mí y en cada exhalación yo yendo hacia él.

Doy gracias por el agua que sale de los grifos de mi casa, que me ducha,  me limpia y me proporciona ese secreto y gratificante placer.

Doy gracias por cosas pequeñas como que me abran la puerta, y no por ser mujer, sino por simple educación, que me dejen pasar, por un buenos días, un buenas tardes, una sonrisa, un cómo estás… ( aunque recuerdo haber dicho que esto último  no me lo pregunten jejeje).

Doy las gracias a mis amigos que me soportan estoicamente porque a rarita no me gana nadie… jejeje.

Doy gracias a mi familia que siempre ha estado ahí aunque yo no lo supiera.

Doy gracias a mi trabajo que es un regalo de los cielos, por el que pagaría por hacerlo (mi marido siempre ha dicho que él es una ONG porque me financia jejeje).

Doy gracias a mis alumnos que son otro regalo de dios, de los que secretamente aprendo más de ellos que ellos de mí.

Y ahora os doy las gracias a todos vosotros, los que me leéis en este blog cada día, los que me escribís llenando mi mundo de palabras de cariño, de amor y de gratitud.

Al principio pensé que todo esto podría ayudar a alguien y va a resultar que sois vosotros los que me ayudáis a mí… Esta es la magia de la que os hable el otro día. Todo lo que das te vuelve y si es por la red ni te cuento.

Por eso también doy las gracias al mundo en el que vivo, a las redes, a Internet, al blog, a la página web… en este terreno sobre todo a mi hijo Jorge y a mi nuera Rosa, porque son los que han hecho posible que todo lo que escribo llegue a vosotros en un formato tan bonito, tan bien hecho.

Gracias chicos sois los mejores.

Como yo soy de la vieja escuela, ya cuento con 55 añazos, no manejaba para nada esto de las cosas con botones, así que pido disculpas porque al principio no sabía  ni que podía responder a los mensajes.

Poco a poco he ido aprendiendo que puedo estar en un constante diálogo con todas las personas que me leen y estoy alucinada, emocionada y agradecida. (Como Conchita Velasco en el musical… agradecida y emocionada … solo puedo decir… gracias por veniiiirrrr…)

MÁS PRÁCTICA.

Para la segunda parte de la práctica utilizaremos la música de los abrazos.

Puedes hacerla tú solo o en grupo.

Pon la música.

De pie forma un círculo real o imaginario con las personas que rodean tu vida.

Cierra los ojos y escucha.   

Respira serenamente, llenate de paz y de calma.

Siente la tierra bajo tus pies, cómo sus manos te sostienen con amor.

Siente el cielo sobre tu cabeza cómo irradia su energía sobre ti llenándote de sabiduría.

Muy despacio y con plena consciencia eleva ahora tus brazos y tus manos y di… bendigo al cielo. Desciende los brazos hacia bajo… bendigo la tierra.

Abre tus brazos hacia atrás… bendigo a mis ancestros.

Lleva tus manos al corazón… me bendigo a mí.

Abre tus brazos, abre los ojos, siente a todos a los que amas y que te rodean y repite… y sobre todo y por encima de todo os bendigo a vosotros. Y si ya los abrazas… ni te cuento…jjjj

GRACIAS a todos los que estáis ahí… invisibles y a la vez tan presentes, tan cercanos, tan dentro de mí corazón.

GRACIAS .

Día 13
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