EL RADIADOR

Mi nueva palabreja.

El ‘Radiador’ es el señor que me pone la radioterapia en el hospital… jajaja

Es un doctor fenomenal.

Fuera de lo normal.

He conocido pocos tan simpáticos.

Tiene todas las virtudes de un perfecto profesional de la medicina.

Edad, experiencia, sonrisa franca, empatía total, se pone en tu lugar, comprende lo que te pasa, lo explica y le pone palabras mejor que lo harías tu misma, te anima, te escucha, es franco y sincero y por la cantidad de banderitas de España que tenia en su despacho, sospecho que es de los míos, en esto de amar a nuestra tierra… jijiji.

No creo que lea mi blog, dado que ni siquiera sabe de su existencia, pero me encantaría regalarle todos estos sinceros piropos.

Os aseguro que no es solo cosa mia, ni exagero un ápice.

Ya me habían hablado de él y no ha hecho más que confirmar las expectativas creadas.

Le consulte… Doctor me dicen que tengo que andar más, pero es que a mi me duelen mucho los pies.

El me contestó… A esos que te dicen que andes, les contestas que anden ellos, un buen rato, sobre cristales rotos y sabrán lo que tu sientes cuando caminas.

Yo no lo hubiera explicado mejor.

Suerte que estaba presente mi santo jorge y ya no me ha vuelto a decir que me vaya a pasear… JIJIJI.

Comprendió mi persistente cansancio y me advirtió de que la radio puede incrementarlo durante el tratamiento.

Veremos…

Comencé ayer.

De momento todo bien.

Durará cuatro semanas.

Ya os iré contando.

Creo que la mama se me pondrá muy morena… jijiji.

Ando un poco agobiada con los gremios que van pasando por mi casa para valorar los cuantiosos daños de la inundación de primeros de agosto.

Trato de tomármelo con calma, aunque he de reconocer que no me es fácil.

Van a ponerlo todo patas arriba y no se si estoy yo para muchos trotes.

Tienen que lijarme toda la madera del suelo y tendré que estar 3 o 4 días fuera porque no se puede pisar, ni respirar.

Creo que el polvo lo invade todo, hasta el último cajón.

Mejor no lo pienso.

Cruzaremos ese río cuando lleguemos a ese puente ( o al revés, que no se muy bien como va la frasecita, jjj).

Espero estar más fuerte cuando llegue ese momento.

Entre tanto y ya que he tenido que renunciar a mis largos paseos sigo practicando mi ‘cama yoga’… jijiji.

LA PRACTICA

Cada día me sorprendo a mi misma con la elasticidad y la flexibilidad que he conservado durante todo el tratamiento.

No se si tendrá algo que ver con la propia quimioterapia, pero el caso es que puedo hacer una gran cantidad de asanas sin ningún problema.

Dosificando bien las fuerzas y sin ninguna tensión, eso si.

Las articulaciones en tobillos, caderas y hombros están respondiendo bastante bien.

Para mi es muy importante mantenerlas libres y ágiles, con una adecuada movilidad.

Posturas, bien compensadas, como la media cobra, el discípulo y el pequeño puente forman parte indispensable de mi practica diaria.

Las posturas invertidas que al principio me resultaban tan incomodas, ahora comienzan a hacerse gratas, por lo que puedo ir introduciéndolas con cierta frecuencia, aunque todavía no puedo mantenerlas demasiado en el tiempo.

Todo se andará.

No hay prisa.

Tengo todo la vida por delante, dure lo que dure… jijiji.

Feliz PRÁCTICA

NAMASTE

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