LAS COSAS QUE HACÍA ANTES

Uno de los deliciosos secretos de la recuperación tras la quimio lo constituye el extraordinario placer de volver a hacer las cosas que hacía antes.

¿Antes de que?

Antes de que recayera sobre mi la fatídica sentencia firme: ‘Tienes cancer’.

Todavía recuerdo ese momento y al bienintencionado doctor encargado de comunicarme el veredicto.

Pobrecito, no fue su mejor día.

No acertó mucho al darme la noticia y es que no creo que haya manera, ni forma buena de comunicar a alguien semejante cosa.

Ni llore ese día, como él me pronostico, ni lo hice en mucho tiempo.

Soy dura de roer y el bloqueo del shock me duro más de lo debido, o lo que tenia que durar, vaya usted a saber.

Desde que sabes que te toco esa jodida lotería del destino, hasta que comienzas el tratamiento, transitas por un espantoso desierto de incertidumbre, dudas, miedos aterradores, preguntas sin respuestas, rabia y frustración.

Después te dan la fecha del primer gotero y toca armarse de valor, coger al toro por los cuernos, vestir la mejor de las armaduras y como el mismo Arjuna, asistido por krishna, en la maravillosa epopeya narrada en la Bhagavad Gita, lanzarse a la batalla contra la loca célula desbocada que silenciosamente pretende acabar con todo, incluida tu propia vida.

Mi indumentaria para la contienda…

En una mano el gotero de quimio, en la otra un escudo forjado con el mejor de los metales, hecho de fe, de esperanza y de ganas de vivir.

Un buen casco en la cabeza, la peluca, que no evitara que se te caiga el pelo, pero bien rubia y con unas bonitas mechas, te hará parecer incluso más joven, o eso me dicen mis amigos, que ahora andan empeñados en que cuando me nazca el nuevo pelo, me lo tiña y me lo corte igual, igual que mi ‘pilu’… jijiji.

Durante los seis largos meses de duro combate a muerte, no hubo tregua, ni armisticio, ni negociaciones de paz, ni momento para bajar la guardia.

Era o el cancer o yo y no estaba dispuesta a claudicar, ni ceder un ápice de mi salud, ni de mi vida.

La adrenalina a tope y un único objetivo… ¡Ganar!

Supongo que en el fragor de la batalla me he venido arriba y como siempre, dándolo todo, he consumido todas mis energías, como consecuencia de lo cual, ahora me he venido abajo… jijiji, así soy yo.

En estos últimos 19 dias de merecido ‘descanso del guerrero’ he ido recuperando las fuerzas, la energía y la sonrisa muy poco a poco, ‘contratiempos’ e inundaciones incluidas y hoy por fin he vuelto a hacer las cosas que hacia antes.

Así que tras mi sesión matutina de yoga y limpios y relucientes todos los rincones de mi humilde morada, me he calzado las ‘depor’ y me he ido caminando hasta el pueblo, a mi panadería favorita a comprar la coca de escalivada, que esta de rechupete, para chuparse los dedos.

Sobre una base de deliciosa masa, pimientos y berenjenas decoran el sabroso manjar, al que yo añado unas buenas anchoas del Cantábrico.

Cataluña y las tierras de Don Pelayo en perfecta y tristemente perdida hermandad y armonía.

Quizá la estupenda gastronomía de nuestra querida España podría formar parte de la solución al problema de la epidemia independentistas… ¡Os imagináis!…

Sentados a comer todos en la misma mesa.

Y esta vez no paga ‘papa Estado’, que ya esta bien de vivir a la sopa boba, ordeñando la pobre y escuálida vaca del erario público.

Cada uno trae de sus tierras lo suyo, lo mejor.

Como en la más ‘Chic’ de las fiestas ‘traje’… Yo traje migas, yo traje gazpacho, yo traje sanfaina… jijiji.

Y ¡Ale! a compartir como buenos hermanos.

LA PRACTICA

Comerme mi coca ‘catalanocantabrica’, con cuchillo y tenedor o con las manos, da igual, pero con CONCIENCIA plena, le llames Mindfulness, meditación activa, conciencia testigo, atención relajada al momento presente, concentración, Dharana, o como quieras llamarlo…

Aplicar las técnicas aprendidas durante años a ese momento cotidiano y delicioso que para ti sea un secreto placer.

Yo a mi coca.

Tu… Escoge el tuyo.

Ya es hora de iluminar con tu PRESENCIA la experiencia preciosa y sencilla de vivir.

Bienvenido a tu vida.

Disfruta y que te quiten lo bailao… jijiji.

NAMASTE

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