CON “C” DE CORTAR

Tres cosas me vienen a la cabeza (con c) relacionadas con esta palabrita.

La primera… Como narices ‘cortar’ la incontinencia que esta madrugada me ha sacado de la cama, tras la ingesta preventiva de un suave laxante, ante posibles obstrucciones intestinales que el gotero de quimio me viene provocando desde los inicios de tratamiento y que tan dolorosas y peligrosas resultaron ser.

Me tome el laxante antes de acostarme y sus efectos han sido muy rápidos esta vez.

Más de lo acostumbrado, a pesar de la suavidad y naturalidad del preparado, que no es más que un poco de magnesio en un sobre del que solo me tomo un tercio.

El caso es que la quimio, haciendo de las suyas, me ha dejado la función intestinal hecha unos zorros y me costara recuperarme de esta.

Entre tanto me voy de un extremo al otro en cada gotero con muchísima facilidad y poquísimas gracia.

Y tras este inicio algo escatológico y Herreriano… jajajajaja, continuemos con los ‘cortes’.

El segundo tuvo lugar ayer por la tarde.

Nos fuimos a ‘cortar’ el pelo los tres juntos, mi marido, mi hijo y yo, al maravilloso salón de belleza ( me encanta este nombre) de nuestro, ya más amigo que peluquero, Carlitos.

Maquinilla en mano, al padre se lo corto al 3, al hijo al 2 y a la madre al 1… jajajajaja.

A mi, durante el último mes, el pelo me ha ido creciendo con ganas, con fuerza y con bastante rapidez.

Yo, a esta primera remesa de cabellos, le he cogido manía desde el principio.

Es pelo de quimio, no me gusta, es radiactivo, enfermo, débil y no lo quiero, ¡mira tu que cosas tengo!.

Me da calor debajo de la peluca ‘Pilu’ y de los elegantes pañuelos que tan diestramente dicen que me coloco.

Así que fuera con él.

Entre Carlitos y yo, delante los ojos abiertos como platos de mi asombrado jorghijo, hicimos un divertido conjuro sobre mi cabeza rapada, para que el nuevo pelo me nazca fuerte, rizado o/y ondulado… jijiji, ya os contare el resultado del mágico experimento.

El tercer ‘corte’ me lo di ayer por la mañana.
Tiene que ver con un tema de total actualidad… el taxi.

Precisamente porque adoro desde siempre a este sector, me ofrezco a dar esta explicación de lo ocurrido.

Me gustan los taxistas desde siempre.

Me gusta su necesario, respetable, bonito, sacrificado y poco o nada reconocido trabajo de autentico servicio público.

Me gustan los taxistas…

Hablar con ellos, dejarme sorprender con su amena y agradable charla, a veces, inteligente y culta, otras de experto sociólogo y politólogo, testigo inigualable de la actualidad del país.

Psicólogo, psiquiatra, seudo-sacerdote, paciente oyente, sabedor de mucho, consejero cierto, trabajador nato, honrado, leal, con nobles principios aprendidos a base de pasar interminables horas, de día y de noche, al volante de ese coche, cuya licencia, tantas horas de insomnio y tanto dinero, le costo conseguir.

Con horarios infernales, aguantando a todos, al calor y al frío, de la climatología y de la gente, que de todo hay en la viña del señor, de los sentados detrás y también delante.

Que miren, no debe ser nada fácil llevar a su destino a tanto cenutrio maleducado que anda suelto en este país, heredero de tan malos y cambiantes sistemas educativos, que o llega pronto el tan necesario pacto de estado en la educación o vamos todos apañados.

Bueno y dicho esto, porque los admiro, los quiero y los respeto , voy a contar lo sucedido ayer y el ‘corte’ que me lleve al terminar como noticia en el heraldo digital de nuestra pequeña ciudad de provincias.

Sabedora de la huelga del sector del taxi que esta teniendo lugar en las principales ciudades del país y vaya por delante mi profundo respeto a sus justas reivindicaciones, ya que la mayoría solo habla de seguir dando de comer a sus hijos y de continuar manteniendo dignamente a sus familias, dentro de un marco legal que respete sus derechos adquiridos durante décadas de trabajo incansable, necesario e imprescindible para la sociedad.

No olvidemos tampoco el hecho de que en la negociación habrá que tener en cuenta a los igual de dignos derechos de los trabajadores de las nuevas plataformas que están surgiendo en el libre mercado en el que nos movemos.

Que en esta ‘piel de toro’ cabemos y tendremos que comer todos, o así debería ser.

Pues bien aclarado esto, la tarde previa al gotero llame por teléfono a la cooperativa que habitualmente utilizo.

Quería consultar amablemente la disponibilidad de un servicio de taxi para asistir a la mañana siguiente al hospital para mi tratamiento de quimioterapia.

Ando… jijiji, nunca mejor dicho, últimamente con los pies destrozados.

Me duelen las plantas como si mil clavos me trepanaran la base de los dedos.

Tengo calambres, sensación de hormigueo, dolor como de reuma, me han salido ampollas, en fin, un auténtico poema, que me impide caminar tanto y todo lo que a mi me gustaría.

Son efectos secundarios habituales, que ademas me han advertido que me durarán algún tiempo.

La servicial y amable señorita que me atendió al otro lado del teléfono me aseguro que no tendría ningún problema.

Al tratarse de un servicio hospitalario, este tipo de casos excepcionales y urgentes, me explico, estaban siendo atendidos por los servicios mínimos.

Eso si, que llamara con más tiempo del habitual porque quizá tardarían un poco en venir, pero que allí estarían.

Confiada, hice lo que me pidió.

Y con más de media hora de antelación llame para solicitar el taxi.

Y que si quieres arroz Catalina.

No me cogieron el teléfono, ni en ese número, ni en el otro que tengo, al que también suelo llamar.

Nada.

Los deje sonar y sonar y sonar y sonar y sonar, sin parar y nada.

No atendieron la llamada ni para decirme que no vendrían.

Me las arregle como pude con mi hijo para llegar tarde y mal a mi cita en el hospital.

Jorghijo es periodista en el Heraldo y me pidió permiso para contar la noticia, dado el interés mediático que estimo que podía tener.

Hablaron conmigo.

Simplemente les conté lo sucedido y lo publicaron.

Espero no haber lastimado a mi estimado y respetado gremio de taxistas.

Nada mas lejos de mi intención.

Y de antemano les pido disculpas si he podido ofender o ser mal interpretada.

No creo que sea mucho pedir que a pesar de la huelga atiendan las urgencias y los servicios médicos especiales y graves.

Dicho esto, espero que todo se arregle con bien para todos, usuarios y trabajadores de ambos lados del conflicto, que a todos habrá que oír.

Mi caso no era urgente, aunque si necesario y me ha hecho recordar la de veces que tuvimos que correr con mi hija Ana a coger un taxi para subir al hospital con urgencia.

Sus caídas de hemoglobina eran brutales y rápidas.

Acompañadas a menudo con fiebres de 40, debilidad extrema, llegó a tener valores por debajo de 4.

Había que correr para la urgente transfusión de sangre de la que su vida dependía.

Y allí estuvieron siempre los taxis, solícitos y raudos para atendernos a nosotras y a tantos como nosotras.

Como la mejor de las ambulancias corrían rápidos para llevarnos nada más y nada menos que a salvar nuestras vidas.

Por eso y por todo
GRACIAS SEÑOR TAXISTA.

LA PRÁCTICA

Utiliza el taxi.

Ahorra energía.

Cuida el medio ambiente.

Deja tu coche en casa.

Usa los servicios públicos de trasporte.

Conciénciate para tener una mejor ciudad, más habitable y saludable.

Devuelve el dinero al círculo económico y contribuye con tu solidaridad y tu pequeño granito de arena a hacer para todos un mundo mejor.

Mas solidario, saludable y sostenible.
Entre todos podemos y será más fácil.

Pero espera a que termine la huelga… jijiji.

NAMASTE

Día 132
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