CON “C” DE CONTAR

Dice mi cuñado Ángel…

Ay!!! Mi querido cuñado Ángel, con “c” de cuñado… jjj.

Un hombre extraordinario, de esos que no saben que lo son.

A fuerza de discreción, elegancia, silencio, escucha, observación y buen juicio, pasa  por la vida como si no estuviera, dejando una huella imborrable.

Que gran paradoja!!!

Así, a la chita callando, ha llegado ser alto directivo de una gran multinacional… y nadie lo diría.

En fin, un gran tipo.

Dice mi cuñado Ángel, que nos pasamos la vida contando cosas.

Contamos los años, los meses, las semanas, los días, los minutos, y eso solo respecto al tiempo.

También contamos los pasos que damos, las calorías que comemos o gastamos, las horas de sueño, contamos chismes, historias, cuentos chinos, chistes.

Contamos con los dedos de una mano, con la calculadora mental, con la del movil.

Contamos nubes en cielo, pétalos de margarita, billetes en la cartera, monedas en un bote de cristal.

Contamos arrugas, varices, canas, dolencias, aspirinas e ibuprofeno.

Cifras de colesterol, tensión arterial, azúcar, hierro, leucocitos.

Y así contando, contando se nos pasa la vida…

Yo en esto de contar me las arreglo bastante bien, aunque sea en el otro sentido…

Ya veis como os voy contando mi vida, mi día a día, mi devenir.

Esto me proporciona una gran oportunidad para ordenar lo que me acontece y tomar perspectiva de las cosas.

El hecho de contar lo que pienso y lo que siento también ha liberado el dolor del duelo por la muerte de mi hija.

Como por arte de magia, escribir y compartir mis sentimientos en este blog ha realizado una extraordinaria transformación en mi.

Metamorfosis misteriosa de gusano a mariposa.

Mejor que el psiquiatra y sus ansiolíticos, que el bel canto y la música, que el mismo yoga, que la meditación incluso, mejor que el propio paso del tiempo, mejor que el olvido forzado y la técnica de la avestruz de esconder la cabeza y mirar para otro lado.

Más y mejor que todo eso, contar y escribir mi pequeña historia ha liberado los grilletes de mi pena, los barrotes de mi celda de sufrimiento y dolor, dejándome volar de nuevo libre, serena y en paz.

Hacer las paces con tu pasado es necesario para recomenzar tras la devastación que supone la pérdida de un hijo.

Sin eso, es muy difícil salir adelante, por no decir imposible.

El cáncer me obligo a parar, a detenerme en seco y a mirar atrás.

¿Qué estaba haciendo con mi vida?

¿En que telaraña autodestructiva andaba metida?

¿Que futuro incierto y triste me esperaba si seguía por ese camino oscuro y a ciegas?

El cáncer encendió la luz y lo mostró todo con extrema y cruda claridad.

Como no le voy a estar agradecida.

Y contando, contando, me he puesto a contar el tiempo que me queda hasta mi último gotero.

4 días… Como quien dice nada.

Ando en tiempo de descuento.

Ya queda poco para el final del partido.

La competición esta a punto de terminar y creo que voy ganando por goleada… jijiji.

Quien me lo iba a decir a mi hace tan solo seis meses.

En paz con mi pasado de pérdidas y penas y a punto de caramelo para terminar la quimioterapia, contando las horas y los minutos que me separan del final de mi lucha con el veneno sanador, me siento tremendamente afortunada.

Bendecida y tocada por la diosa Fortuna, una extraña sensación de felicidad se adueña de mi.

Quisiera abrir puertas y ventanas de par en par y gritar a los cuatro vientos lo afortunada que soy, lo feliz que me siento y las gracias que doy por todo lo recibido.

LA PRÁCTICA

LA GRATITUD.

10 o 20 o 30 o más respiraciones completas yoguicas con el acompañamiento de los brazos.

Inspirando gratitud por el regalo recibido, espirando el inmenso favor concedido.

El saludo al sol, a la vida nueva, cada día, en cada amanecer.

La palmera, abriendo sus hermosas y majestuosas ramas al cielo, desde sus firmes y profundas raíces.

El pequeño puente, kandharasana, elevando mis caderas y mi alegría al cielo.

Garbhasana, recogiéndome para compensar y estirar mi espalda.

El discípulo, que abre su corazón al anhelado maestro interior.

La liebre, entregando a la tierra las penas del pasado, que atrás quedó.

Una postura invertida, que muestre la luz y la sabiduría de los espacios de la conciencia infinita.

En meditación me instalo en el corazón  y en su terreno fértil planto las semillas de la GRATITUD, para dejar que florezca y de sus frutos…  La alegria y la paz.

NAMASTE

Día 129
Día 131
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