CON «C» DE CIELO.
CON «C» DE CONCIENCIA.
CON «C» DE CURACIÓN.

CIELO

El otro día me descubrí a mi misma diciendo esta frase… «Me siento como si estuviera a punto de tocar el cielo con las manos».

La dije pensando en que sólo me quedan tres goteros de quimio.

Aunque luego mirando el calendario me lleve una pequeña decepción ya que son 4 y no tres los que todavía me esperan.

He pensado pedirle a mi guaponcologo si puede quitarme alguno, total yo, ya me siento genial y curada, aunque no creo que cuele… jjjj.

Ahora me voy para el hospital y le pregunto.

Estaría dispuesta a lo que fuera para librarme de algún goteríco que otro.

Si le llevo un buen «5 jotas» igual se aviene a concederme este pequeño capricho tonto… jjj.

Me he puesto a pensar en las veces en las que, a lo largo de mi vida, he tocado el cielo con las manos.

Cuando nacieron mis hijos.

Cuando me enamore de mi marido.

Cuando aprobé las oposiciones.

Cuando limpio la casa y contemplo su bello resplandor… JAJAJA, esto último es broma, aunque no se, no se…

CONCIENCIA

Me he dado cuenta de la sonrisa de boba (que es la sonrisa buena) que se me ha quedado dibujada en la cara pensando en tocar el cielo con las manos.

He tomado conciencia del «contento» (con «C») interior (Santosha) que me salía por todos los poros de la piel.

Pero sobre todo he tomado conciencia de la CONCIENCIA misma, con redundancia y todo.

Cuando tomamos conciencia todo cobra otro sentido y otro valor.

Es como sí el Sol entrara por la ventana en una habitación oscura y gris, cerrada y olvidada mucho tiempo atrás.

La luz te permite ver con claridad todo lo que allí hay.

Distingues formas y colores, te mueves con soltura y facilidad entre ellos, sorteas obstáculos y cambias lo necesario, limpias, ventilas, ordenas.

Poder «Ver» con claridad te allana el camino, te da seguridad, confianza,
Equilibrio y poder.

Ese Sol, esa luz es la «conciencia» misma.

Vivir a su calor te cambia para siempre y ya nunca más gustas de caminar a oscuras.

La conciencia y la intención van de la mano, como
inseparables gemelas.

Donde brilla la una, aparece la otra, decidida y determinada a cambiar las cosas que no funcionan bien.

CURACIÓN

y como una cosa nos lleva a la otra…

Si tomo conciencia, abro los ojos y veo y decido poner «intención» en todo mi proceso vital de este momento presente.

La intención de curar y sanar mi Ser, en todos sus niveles, fisico, mental, espiritual y social.

Con ese propósito paso mis noches y mis dias.

Cómo, bebo, duermo, camino, hago yoga, pienso, hablo, escucho, escribo, medito, estoy y Soy.

La curación es mi intención aqui y ahora, llena de conciencia, tocando el cielo.

Ahora, luego y siempre… Dios proveerá.

Si sanarme, sana o ayuda a sanar mi entorno, mejor me lo pones.

¡Dándolo todo!
JIJIJI.

LA PRÁCTICA

La práctica está explicada ya, implícita en todo lo anterior.

En meditación.

Toca el cielo con las manos, recordando tus monentos únicos.

Sonrie por los cuatro costados y deleitate en Santosha unos minutos.

Conciencia plena del contento interior que irradia tu Ser en todas direcciones.

Situate ahora mentalmente en la cima de la cebeza.

Puedes ver y sentir una cascada de luz verde penetrando en tu cuerpo, llegando a ti desde el mismo corazón del universo.

La luz sanadora va inundando cada rincón de tu SER, cada organo, torrente venoso, sistemas, estructuras ósea y muscular, cada celula, átomo, protón, neutrón y los espacios entre ellos.

Espacios llenos de intención de sanarlo todo, disolver los desequilibrios, alli donde esten y respetar, restablecer y potenciar el equilibrio en todo tu Ser.

Dejamos que la luz verde sanadora traspase los limites de la piel para inundar todo nuestro entorno, el espacio que me rodea y los seres que lo habitan.

Puedo extender esa luz sin limites hasta los confines del universo entero…

Como dijo el sabio Buzz Lightyear : «hasta el infinito y mas allá»… JIJIJI.

NAMASTE

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