MIS CHARLAS CON DIOS
SEGUNDA PARTE

Y aquí estamos, porque hemos venido.

Me encanta esta frase… jijiji.

Sentados en mi cama, a las 4.40 de la madrugada, cara a cara, frente a frente, que hay que ver lo que se parece Dios a mi y a todo… jijiji.

Queridísimo Dios, le digo…

Manda huevos!!!!

Jajajajaja.

Es lo primero que se me ocurre decirle.

Los dos nos reímos a carcajada limpia.

Que empezar una buena conversación riendo a mandíbula batiente es lo mejor.

Hijo mío… le sigo diciendo, pensando sino será al revés, que yo soy la hija y que ya ando cambiando los papeles… jjj.

Padre mio… así está mejor… No.

Demasiado formal.

Bueno mira, que aquí estamos “los” dos, o será “las” dos… Madre mía, madre mía, que lío estoy armando.

El caso es que quería comentarte un par de cositas.

Supongamos…

Si “allí”, antes de venir “aquí “, en el más allá o más acá, según se mire, tu y yo firmamos un contrato, sácalo, si lo tienes por ahí, yo olvide traer la copia, extiéndelo sobre mi cama y repasémoslo bien, que hay alguna cosilla, en especial la letra pequeña, que no me ha quedado clara.

Debí firmártelo por amor ciego y del bueno, como firmo todo en esta vida, a ciegas y confiada en quien amo, que para eso amo sin medida.

Igual, igual que otras princesas tocayas que llevan mi mismo nombre y mi misma ingenuidad, a gala mal entendida, y que yo no puedo menos que entender, que le vamos a hacer, si ando haciendo lo mismo que ella.

Miremos ese contrato.

Parece que en la primera parte contratante, de la primera parte contratante, parafraseando a Groucho Marx en una Noche en la Opera, pone algo sobre el “libre albedrío”.

Debe ser importante porque esta en mayúsculas y subrayado.

Dispondrás de plena libertad para tomar tus propias decisiones, igual que aquí, dijiste, intenta no olvidarlo, yo las respetaré, porque eres profundamente amada y respetada.

Así que libremente elegí, siglo, país y familia en la que encarnar en piel humana, con este bonito cuerpo que solo mi abuela supo ver.

En la elección de siglo siempre he pensado que me equivoque en unos añitos.

Tengo cara de antigua, locos años 20 o así.

Hubiera sido una buena bailarina de Charleston.

Ya me veo fumado con elegantes guantes de satén negro, en largos e interminables porta cigarrillos finos.

Una snob, vamos.

Claro que entonces no había tantos tratamientos para el cáncer de mama y a estas alturas ya estaría muerta.

De esto debimos hablar ¿verdad Dios?, me dice que si, así que decidimos 1962 como un año estupendo para estrenar vida terrenal.

Eso me ha dado grandes oportunidades para conocer lo mejor y lo peor de la raza humana.

La próxima vez igual me voy para delante… Año 3.025, por ejemplo y vemos lo que le espera a nuestro ya maltrecho planeta.

En cuanto al país, no podemos estar más de acuerdo Dios y yo.

La elección de España fue muy acertada, aunque me dice que a EL, gustarle, le gustan todos los lugares de la tierra.

Respecto a la región, podría haber elegido Cataluña o País Vasco y hubiera aprendido idiomas, pero decidí ponérmelo difícil, desde el corazón del Noble Aragón.

No se puede estar más orgullosa de mi procedencia… la formidable villa de Daroca, donde pase una infancia feliz, de la que guardo recuerdos maravillosos, en casa de mis abuelos maternos.

Mi tierra no me enseñó separatismos, ni independentismos anti natura, por lo que difícilmente puedo entender sentimientos que nunca he tenido, aunque lo intento, por ser abierta y no tener apegos a mis creencias, pero no puedo, la verdad, no puedo.

Mi tierra cultivó en mi Corazón todo lo contrario…

Mi tierra es acogedora, solidaria, noble, sencilla, austera, sincera, hospitalaria, y muy muy muy cabezota… jijiji.

Ojalá me parezca a mi tierra.

En cuanto a la familia de origen, padre, madre y hermanos, no me lo puse fácil la verdad, y eso que la pinta la tenía buena, pero ya se sabe, me dice Dios, el libre albedrío, es el libre albedrío, y se encoge de hombros, el muy gracioso… jijiji.

El caso es que yo soy quien soy, gracias a todo lo que aprendí con ella.

Es fantástica, con todas sus virtudes y todos sus defectos, vamos como tu, me apunta Dios, y creo que, como siempre, tiene razón, que para eso es Dios.

Veo aquí, en la segunda parte contratante, de la primera parte contratante, de nuestro contrato Dios, que elegí muchísimas cosas buenas y las disfrute y las multiplique por mucho, por todo lo que pude, como en la parábola de los talentos.

La verdad es que la cara de Dios se ilumina y se pone muy contenta.

Me gusta mucho verlo sonreír.

Pero también elegí vivir de primera mano, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte de los seres más queridos.

Esta claro que estaba preparada para ello, aunque llegue a pensar que no.

Que no podía, que no quería, que no entendía, por que, para que…Como tu hijo en el Monte de lo Olivos.

Entonces te clamé, te pedí cuentas, te reproché, me enfadé contigo, te repudié…

Tenía los oídos tan llenos de odio y de rabia, que me fue imposible escuchar tu respuesta.

Cuanto más te gritaba yo, pidiéndote explicaciones, más derramabas tu, lágrimas de amor, llenas de tristeza por mi ceguera.

Ahora aquí sentados frente a frente, mano a mano, me miro en tus ojos y veo tu infinita bondad, me dejó abrazar y la que llora soy yo, lágrimas de comprensión, de paz, de saber que no estoy sola y nunca lo he estado.

El sentimiento es tan hermoso que no puedo explicarlo con palabras…

Así que si quieres saber de lo que hablo tendrás que quedar con EL y dejarte abrazar… No hay otra… jijiji.

LA PRÁCTICA

Me siento en meditación.

El cuarto y el quinto cuerpo.

Vijnanamaya Kosha, la envoltura de conocimiento y Anandamaya Kosha, la envoltura de beatitud, de bondad y contento infinito.

Desde el quinto Niyama, Ishvara Pranidhana, abandonó mi cuerpo físico, energético y mental…

Más haya de la mente, en la infinitud de los espacios de la conciencia, abro los ojos a la inteligencia del corazón, la sabiduría innata, la intuición, la luz resplandeciente del discernimiento.

Pero se que puedo ir más haya…

Y entonces abandono cualquier deseo de ir más haya, de ir a ningún sitio, de llegar a nada, de ser nada más, de lo que ya Soy.

Sólo SOY y me abandono a ESO.

Es cuando dejo de luchar, me rindo y siento el auténtico abandono, cuando una alegría profunda que surge del corazón, lo invade todo… Alguna vez las lágrimas de felicidad y contento han corrido sin obstáculos por mis mejillas.

Ese es el auténtico aroma del alma.

NAMASTE.

Día 118
Día 120
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