ASIGNATURA PENDIENTE IV

LA AMISTAD UN GRAN CAMPO DE PRÁCTICAS

No podría marcharme sin decirles a mis amigos unas cuantas cositas.

Muchos ya estarán temblando… Jajajajaja.

Y es que desde que me diagnosticaron cáncer y empecé a escribir este blog, no he dejado de meterles caña a los pobres.

Pero tienen que saber que la mayoría de las cosas que digo no van por nadie en particular y van por todos en general, por mi incluida, que suelo ser mi mejor espejo.

Hay dos tipos de personas en el mundo… jajajaja Ya estamos reduciéndolo todo a la generalidad de dos categorías.

Que error, pero que divertido contrasentido.

Dos tipos de personas, decía …

Las que siempre se dan por aludidas y creen que todo lo que se dice va por ellas y las que silban como distraídas, miran para otro lado y practicando el sueco, idioma que por supuesto dominan, siguen a lo suyo, que la película nunca va con ellos.

Bien, pues quiero que sepas, que todo esto que te cuento hoy, no va por ti, pero puede que vaya contigo.

Somos «seres sociales», la neurociencia, la psiquiatría, la nueva psicología transpersonal, la sociología de última generación y la mismísima Organización Mundial de la Salud, coinciden en ello.

Esta última, afirma que la Salud es el estado de bien-estar físico, mental, emocional y «social» de la persona.

Remarco lo de social, porque «estar bien» en tus relaciones con el entorno que te rodea, es parte fundamental de tu salud global e ignorarlo no conduce nada.

Necesitamos aprender a relacionarnos bien con las personas que viven a nuestro alrededor y aquí se abre el infinito campo de prácticas de la amistad.

Es como si estuviéramos en unos campamentos de entrenamiento, donde nos adiestramos para aprender a amar de verdad.

Prácticas en amor universal.

El único y verdadero.

El Real.

Ese que hemos venido a aprender y a perfeccionar, en este mundo loco, loco, loco.

Para ello, la gran escuela de la vida, se las arregla para que nos crucemos con amigos de todo pelaje y condición.

Y te dice : «¡Ale! Para que te vayas entrenando».

Yo tengo amigos de todo y para todo.

Soy lo que se llama un «animal social».

Nací con el conocido «don de gentes» y desde bien pequeña, desde que tengo lo que denominan «uso de razón», a saber, he venido haciendo amigos, sin descanso y a mucha honra, que hay pocas cosas que me puedan gustar más.

Veréis…

Cuento en mi haber con la mejor amiga del mundo, pero también conozco a la menos mejor.

Tengo a la que siempre llama y vive en un continuo ¡ay! por mi.

La que nunca se acuerda, pero sabe que será siempre perdonada.

La que entre ofendida y liberada se abstiene de preguntar, total para que, si «ya no me ajunta», piensa entre pucheros que piden ¡quiéreme!.

La que veo a diario, la que no he visto en años.

La aspiradora humana, la mejor de las «Dyson»,sin cable y sin bolsa… Jjj, que necesita que le digas lo mucho que la necesitas.

La que va por libre y te deja libertad.

La que te espera, sin que exista el tiempo y la que siempre te hace esperar, porque nunca oyó hablar de la palabra puntualidad… jjj.

Aquella que te entiende en silencio, sin mirarte siquiera.

La que no entiende nada, pero elige quedarse, junto a ti, por si acaso.

La que olvida en seguida, la que recuerda siempre.

Tengo también de los del sexo opuesto, que ahora ya no se llama así, so pena de ser vilipendiada y es que es verdad que más que opuesto es complementario.

Amigos, que deben pensar que ando un poco-muy loca, pero que son para mi maravillosos compañeros de charla, de chistes, de canto, de guitarras recordando a la “Pradera”, de lecturas, de poesía, de cine, de discusión acalorada y hasta de silencios bien hallados.

Con todos y todas, miembros y miembras… jjj, me entreno para aprender a amar en el gran campo de prácticas de la amistad.

Amar sin tapujos, sin milongas, sin reproches cansinos y pedigüeños, sin debe ni haber, sin infructuosa espera, sin me dijiste-te dije, sin «supuse que», sin no te acordaste, no me llamaste, no viniste, no me invitaste, sin absurdas y siempre mal pagadas cuentas pendientes.

Amar sin tiempo, sin lugar, sin espacio, ni escenario siquiera, sin telón, ni tramoya, ni cuarto de estar con sofá de confidencias…

Que para amarte no necesito verte, ni tocarte, ni tenerte…
¡Cuando lo entenderas!

Si no, que me lo digan a mí y a mi angel, mi hija Ana, con la que en la distancia infinita, más cercana e íntima que nunca, piel de angel con piel de humana, alma con alma, eternas ambas, me comunico a diario para contárnoslo todo, como cualquier mama e hija, para hablar sin medida, como si no hubiera un después, compartir secretitos, confidencias y chismes, ella de lo suyo, de allí, del más allá, yo de lo de aquí, de lo pueril y trivial, de estos lugares terrenos por donde ahora camino como descalza, quemándome las plantas de los pies.

El cáncer, en esto de la amistad, también ha abierto un gran paréntesis que podría parecer peligroso, si no miramos bien.

Ya no salgo de compras, ni de cañas, ni a cenas, ni de charlas, ni a nada…

Ya ni llamo, cansada, agotada, hastiada, hasta los mismísimos h…..vos, de mi maldito estado.

No me apetece volver a responder por millonésima vez a la misma pregunta, con la misma respuesta, que ni yo quiero oírme.

¿Como estas?
Pues mira, mal, como quieres que este.

En este largo e interminable paréntesis vital, me dejaré seguro algún que otro buen amig@, que no por ello dejará de ser el mejor.

Que la vida nos separe, no nos quitará jamás mérito, ni importancia a ninguno de los dos.

Porque el amor no entiende de distancias, de caminos que parecen alejarse, ni de paréntesis, ni de tristes despedidas.

El amor de un amigo es eterno y por siempre.

Espero que lo sepas, como yo ya lo sé.

La gran «C» también me ha traído nuevos y maravillosos amigos navegantes de redes.

No conozco sus caras, ni sus vidas, ni sus muertes, no se nada de ellos, salvo lo que tengo que saber…

Que por alguna mágica y desconocida razón, han conectado conmigo, nos hemos encontrado para compartir el milagro de vivir aquí y ahora, sentimientos afines, sueños, ilusiones, esperanzas, dolor, soledad, tristeza y rabia.

Compartimos también alegrías, prometedoras noticias, chistes malos, carcajadas virtuales, emoticonos, empatía y sincronía.

Recorremos juntos caminos de esperanza, con mochilas de amistad, cantimploras de escucha y bocatas de cariño.

¡Que bonita y simpática excursión!

No me la perdería por nada del mundo.

LA PRÁCTICA

El ho’oponopono.

A todos mis amigos hoy les digo…

Lo siento.
Perdóname.
Te amo.
Gracias.

Medito en mi Posada, que es mi Corazón, dando cabida a todos, a los de siempre, a los de hoy y a todos los que mi larga vida con seguridad me traerá…

Jijiji, lo de “larga” lo doy por sentado.

NAMASTE

Día 114
Día 116
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