ASIGNATURA PENDIENTE II

Si mañana partiera por siempre jamás, ¿que les diría a mis seres querido?

Con esta idea, más bendecida que triste, escribo esta serie de entradas que inicie ayer con jorgemari.

Hoy, pensando en mi hijo, me dirijo a él.

Llegaste temprano y desde que conocí la noticia de tu presencia en mi, defendí tu vida con uñas y dientes.

Tu padre, siempre junto a mi, me infundio el valor necesario para llevar adelante la preciosa tarea de formar una familia, juntos los tres.

No importó nuestra joven y atrevida edad para ser padres, ni que nadie diera un duro por nosotros.

Te queríamos tanto, nos queríamos tanto, que eso bastó.

No fue fácil, a que engañarnos.

Nosotros tan inexpertos, tu tan lleno de inteligencia temprana y enloquecedora vitalidad.

Mi deseo de mostrarle al mundo que íbamos a formar una familia perfecta y duradera, que iba a educar a un niño sobresaliente y feliz, me condujo a un callejón si salida, donde hice lo que pude y lo que supe, que resultó ser mas bien poco.

Pero a pesar del grito fácil, la mano suelta, la riña repetida, la exigencia injusta, la dureza sobrante y excesiva, me salió, lo que sin duda hoy, es para mi, el hijo perfecto, mi bien amado Jorge-hijo, al que llamaré jorghijo… jjj.

Toma palabreja… jjj.

Es tan bueno, tan alto, tan guapo, tan listo, tan feliz, tan sencillo, tan generoso, amable, servicial, considerado, educado, tierno, gentil, elegante, atractivo, divertido, inteligente y sobre todo es tan, tan, tan tan, tan, tan… desordenado… JAJAJA, que lo adoro por eso.

Pero por encima de todas esas cosas, evidentes para el mundo, JAJAJA, que esto no es pasión de madre…

Por encima de todo es…

“En el buen sentido de la palabra, bueno” como dijo el gran poeta Antonio Machado.

A ti, Jorghijo…

Sólo puedo pedirte perdón una y otra y otra y otra y otra vez y un millón de veces más…

PERDÓN.
Lo siento.
Te amo.
Gracias.

Y a ti padre/madre, si estás en la crianza, no te rindas.

Déjale espacios para su desorden.

Marcarle los límites precisos de la convivencia.

Confía en él y díselo.

Permite que se equivoque.

Dale lo mejor que puedes darle… TU EJEMPLO.

Y dile todos los días, todos y cada uno de los días de tu bendita vida, que le amas en cada salida del sol, que siempre lo has amado incluso antes de llegar y que siempre lo amaras después de que hayas partido.

LA PRÁCTICA

Seguimos practicando e incorporando a nuestra vida el “Ho’oponopono”.

Elige tu diana y díselo.

No esperes más.

Mañana es tarde.

Te lo recuerdo.

NAMASTE

Día 112
Día 114
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