ILUSIONES

A vueltas con la ilusión y con construir castillos en el aire.

¿Merece la pena?

Yo creo que si.

Por lo menos para mi, y ahora.

Cuando todo se mueve a tu alrededor y parece derrumbarse, desmoronarse bajo tus pies, de un barro blando y viscoso.

Cuando tienes cáncer, te sientes sola, enferma, cansada y olvidada.

Cuando no tienes donde agarrarte y no ves por donde salir de tu oscura habitación de soledad.

Entonces una tonta ilusión puede, sencillamente, salvarte la vida.

Se que en mi entorno más cercano andan diciendo que no entienden por que escribo este blog.

No entienden para que me expongo así.

Como puedo desnudar mi alma sin pudor y sin miedo al escarnio público.

Por que necesito contarlo todo a los cuatro vientos.

Que ando buscando.

Quien me he creído que soy.

De que voy.

Que pretendo.

Andan diciendo, andan diciendo… Sin saber, sin preguntar siquiera, sin interés alguno.

No entienden que mi “blog” no es más que una “ilusión”, en todos los sentidos y acepciones de la palabra misma.

Me explico…

Ilusión es alegría, esperanza, deseo de alcanzar un sueño.

Pero también es quimera, fantasía, engaño, falsedad, mentira y percepción errónea de la realidad.

Por supuesto me quedo con la primera, siendo, a la vez, muy consciente de los peligros que encierra la segunda.

Agarrarse a una ilusión me parece, en estos tiempos de zozobra y de tormentas ciclogenéticas, la mejor, sino la única, opción.

Durante el duelo por la muerte de mi hija, he vivido 6 angostos y desérticos años sin ilusiones.

El cáncer me las ha devuelto a todas juntas.

Por paradójico que resulte.

Os cuento un poco, mis tontas y quiméricas ilusiones…
Ilusión… Por vivir, por escribir mi blog, por compartir mis experiencias en alguna charla o artículo aqui y allí, por escribir un libro, por hacer un viaje con mi familia cuando todo esto terminé, por ayudar en lo posible a las personas que pasan por el duelo y la enfermedad, por compartir el yoga.

Ilusión… Por abrir los ojos cada mañana y sentir que estoy viva y que puedo seguir dando guerra.

Ilusión… Porque me crezca de nuevo el pelo y ver como es mi nueva cabellera.

Ilusión… Por volver a sentirme sana, por recuperar mi energía perdida en algún gotero de quimio que ya ni recuerdo cuando, por andar deprisa por la calle, por saborear de nuevo la comida sin notar el metal en mi boca, por dar saltos de alegría, por reír fuerte y a carcajadas como hacia antes, por dejar que el sol me toque la piel sin miedos, por dejar de sentir este frío y perpetuo invierno interior que no parece querer abandonarme.

Ilusión… Por recuperar mi vida, mi aburrida rutina, mi sencillo trabajo, por subir escaleras sin resoplar al segundo escalón, por cruzar corriendo el semáforo en ámbar, por ponerme cabeza abajo en la postura de yoga sin temor a que me estallen las venas y se me inunde el cerebro de quimio venenosa.

Ilusión… Por besar y abrazar al mundo sin miedo a contagiarme de virus asesinos que ahora me amenazan, por lanzar al aire las mascarillas que me protegen y me separan de ti y olvidarme para siempre de ellas, por recuperar mi fiel tropa de defensas, leucocitos y neutrofilos amigos y compañeros de viaje, por quitarme el porta cath de la clavícula y decirle “adiós, para siempre, adiós”, por no volver a ver una bata blanca durante una buena temporada, ni un hospital, ni una bendita enfermera, con bolsas transparentes de líquidos amenazantes en las manos cubiertas con guantes protectores.

Ilusión… Por escuchar la palabra “Alta”, estas de alta, te doy el alta, que me sonará algún día a música celestial, por poder hacer planes a cualquier plazo, corto, medio, largo, que más da.

Ilusión… Por decirles a los míos que cuenten conmigo, que ya me ocupo yo, que de eso, yo, ya me encargo , que ya he vuelto de este extraño “kit-kat”, paréntesis obligado, parada inoportuna y necesaria, que estoy aquí de nuevo para ellos, para todos , para el mundo, para mi, que he vuelto distinta y renovada para quedarme un rato.

¿Cuánto rato?

Quien lo sabe…

No se si será un sueño, una quimera, un error de percepción de una realidad escurridiza y cambiante, un castillo de naipes a punto de caer, un engaño mentiroso y absurdo que viene a confundirme, no se si será mentira o verdad…

Sólo se que es mi ilusión, mi alegría, mi esperanza, mis ganas de seguir, mis ganas de escribir este blog, lo que me tiene aquí, llena de vida y de entusiasmo.

LA PRÁCTICA

Siéntate con lápiz y papel en mano… jjj.

Vale, pues con tu tablet o tu dispositivo de nueva generación favorito… jjj.

Y escribe tus ilusiones.

No te pongas techo.

No lo hay.

No existe.

Vuela, sueña, crea tu realidad.

NAMASTE

Dia 109
Día 111
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