¿OTRA VEZ?…OTRA VEZ

los que me seguís en el blog, os sonará esta entrada, porque ya os he hablado de ella…

Una vieja amiga, viene a visitarme… OTRA VEZ.

Mi maldita y conocida soberbia y la madre que la….

Me he levantado muy triste y hasta me he permitido el lujo de echar un par de lagrimillas…
Que le voy a hacer, soy una sentimental.

Y es que, en el fondo, todos deseamos un poco de lo mismo… Reconocimiento y apoyo, en los momentos difíciles.

Y todo esto viene porque ayer participe en una maravillosa mesa redonda, organizada por la Asociación de Psicooncología de Aragón, APOA.

Conocí a gente extraordinaria, que con una generosidad de altura, dedica su tiempo y su trabajo a ayudar a enfermos de cáncer, como yo, a afrontar y superar esta enfermedad, de la que la sociedad parece renegar.

Había muy poquita gente.

No interesamos.

Somos, un poco, los parias.

Entre irte de cañas o de compras con las amigas o ir a escuchar las tristezas de unos cuantos enfermos, cansados de mendigar apoyo, atención e investigación ¿Qué prefieres?

Pues, hasta yo, hace unos meses, hubiera contestado, la caña, “Pa” olvidar, que es mejor no mirar, ni acercarse mucho, no nos vayamos a contagiar de tristeza y dolor.

Pero que lejos de la realidad.

Lo que yo ayer vi, en las personas que allí hablaron, en los que vinieron a acompañarnos y en los maravillosos organizadores, incluida la obra social de Ibercaja, fue alegría, sonrisas a raudales, ganas de vivir y seguir luchando, ejemplos de vida, baile de swing sanador, expresión artística a través de la pintura reveladora y curativa, cariño sincero y finalmente humildad, mucha humildad.

Hablo de los demás.
Por que yo, sin saberlo, os lo aseguró, andaba por allí con mi soberbia.

Fui pensando, sin pensarlo (valga la “redun”), que nos daríamos un baño de multitudes y lo que me esperaba, gracias a dios y a mi brigada de ángeles maestros, fue un maravilloso baño de humildad.

No me vino nada mal, esa es la verdad.
Así que chapó a la Org. de arriba.

Por otro lado, está lo que dijo Aquel… “Nadie es profeta en su tierra”, y mucho menos que nadie, yo.

Aqui me viene al pelo la definición que mi maestro de yoga me enseñó de la palabra humildad… “La justa apreciación del individuo en relación con el universo entero”.

Interpretación de la casa…

Somos insignificantes.

Pero también somos únicos, irrepetibles e inmensamente queridos, amados y acompañados.

Eso es lo que creo.

Y con ese amor me quedo.

Que no se me olvide…

Poner un posit en la nevera y un cartel encima del televisor donde diga: “No soy el ombligo del mundo”.

Y otro más, que ponga: “Apoyar a los amigos cuando más me necesiten”.

IMPORTANTE, NO OLVIDAR.

Contaré el chiste de “otra vez”, que hace mención al título de hoy.

Vaya por delante que en vivo y contado por mi maravillosa cuñada Estela gana mucho.

Dice así: “Va uno y le dice a su jefe, mañana no vendré a trabajar que se ha muerto mi madre.
El jefe le contesta, nada hombre, no se preocupe y mi más sentido pésame.
Al cabo de una semana, el mismo empleado, mire que mañana no podré venir a trabajar porque se ha muerto mi madre.
Y pregunta el jefe ¿Otra vez? Y contesta el empleado… OTRA VEZ.
Jajajajaja.

A mi me encanta la cara de compungida tristeza que pone Estelita cuando lo cuenta, no puedo parar de reír…

LA PRÁCTICA

Para combatir mi bien amada soberbia con mi más apreciada humildad…

Un encadenamiento, repetido hasta el infinito y más allá (es un decir, que nadie se asuste… jjj) la prosternación.

Luego una Asana de humildad… El Discípulo, seguido de la liebre.

Y para terminar una postura de compensación, el feto enlazado, con cintas y cojines que con el “porta cath” instalado en mi clavícula, no puedo forzar el cierre.

Una meditación activa…

Atención plena, concentración pura, recarga de energía de Amor desinteresado, para dar las gracias a…

Adriana, Andrés, Carlos, Jacobo, Nieves, Chispa, Estela, Pili, Marta, Alicia, Lola, Macruz, Pía, Odina, Marga, Jaquelin, Blanqui, Rosa, Bea, Elena, Tomasa, Conchi, mis nuevas amigas blogueras, Raquel, Ana, Marisa, mi Jorge, mi Rosa y todos los demás…

Perdón si se me escapa alguien, que a esas horas y aunque no lo pareciera, por el subidón de adrenalina de hablar en público, andaba yo muy cansada y con escasas luces.

Elige tu, tus nombres, para hacer el ejercicio de dar gracias y disfrútalo tanto como yo.

NAMASTE.

EN VÍDEO: 'Expresión y vida. Experiencias creativas en la enfermedad oncológica'
Día 110
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