PREGUNTAS EN EL AIRE

¿No os he contado?

Se me han caído las defensas.

Las he debido perder, sin darme cuenta, en alguna esquina, de alguna calle.

El caso es que ya no las tengo y las voy a echar de menos.

Llevaban conmigo toda la vida batallando.

Prestaron, con valor, un gran servicio a la corona, de esta reina sin soldados, en la que me he convertido.

La quimio ha podido más y los pequeños glóbulos blancos, a los que todos imaginamos como lindos soldaditos, con cascos blancos, igual, igual que en la serie de dibujos «Erase una vez el cuerpo humano», esa buena y leal tropa, ha sufrido muchas bajas entre sus filas.

Así que ando «expuesta».

Me pongo la mascarilla, sin pudor ni ridículas vergüenzas, allí donde voy y ruego al cielo que tenga a bien no poner en mi camino ninguna bacteria o virus que, por inoportuno, no sería bien recibo en estos momentos.

Mi guaponcologo, al que cada día encuentro más atractivo, especialmente cuando se pone la bata blanca (¿Que tendrán esas batas?… jjj), me ha recetado unas inyecciones, que me han tenido una noche en cama bastante dolorida, con las que vamos a intentar dar aliento e ímpetu a mis mermadas tropas de leucocitos y neutrofilos.

¡Que nombres tan bonitos!
Siempre me sonaron bien… jjj.

Y vuelan las preguntas en el aire y llegan hasta mi para hacerme reflexionar.

Una de mis nuevas amigas blogueras me preguntaba el otro día, si todo está relacionado.

Si en el origen del cáncer no andará una super-hiper sensibilidad al sufrimiento, la perdida, la tristeza y otros tantos amigos del dolor del alma.

Es como buscar culpables y la verdad, me resisto.

Pero es evidente que todas las cosas andan por ahí muy relacionadas entre sí, que duda cabe.

No obstante, que guarden relación, no quiere decir que sean las culpables.

Me explico.

¿La quimio es la culpable de que mis glóbulos blancos se hayan ido al garete?

Pues yo diría que no.

Prefiero pensar que no lo es, aunque tenga una evidente relación.

El caso es que con quimio y con todo, yo podría haberme librado de esto.

Hay personas que pasando por lo mismo, no ven mermadas sus defensas.

Pocas, pero me consta que las hay.

En mi caso, ha ocurrido, sin más, se asume y a seguir «palante».

Y luego está la teoría del caos y el libre albedrío que andan por ahí impregnándolo todo y haciendo de las suyas, lo que viene siendo «de su capa un sayo»,(tendré que preguntar a mi amigo Google de donde viene esta frase).

Así que todo puede suceder…

Lo previsto y lo maravillosamente imprevisto.

¿Que es el Destino?


¿Estamos predeterminados?
¿Todo está escrito?
¿Qué es el Karma?
¿Somos libres?
¿Podemos elegir?
¿Los astros nos determinan?


¿Y los oráculos y Nostradamus?

PREGUNTAS EN EL AIRE

Para otro día, que empieza a salirme humo por la cabeza.

LA PRÁCTICA

Yo no soy mi cuerpo.

Lo tengo claro.
Pero ¿Quién soy yo?
Más preguntas en el aire.

Me siento en meditación.

Observo y atiendo amorosamente a mi cuerpo unos minutos.

Sin prisa.

Con respeto y admirado cariño.

Pasado un tiempo, observo mi respiración.
El aire entra, el aire sale, entra, sale…

Pranamaya Kosha.

Conecto con mi envoltura de energía.

Visualizo mi cuerpo físico como un cascarón o jarrón completamente vacío.
Experimento ese vacío interno.
No hay nada ahí dentro.

Desde mí centro inspiro para sentir como una energía de luz se expande en mi interior llenando todos los rincones.

Respiro así varias veces hasta percibir todo impregnado de luz.

Siento ahora como en el exterior, todo lo que me rodea es también luz, es energía.

Floto, con dulzura, en un océano de prana que me envuelve, meciéndome con suavidad.

Experimento ahora como los límites de mi cascarón, mi cuerpo físico, se van disolviendo, se diluyen, se borran hasta desaparecer por completo.

Mi luz interior, libre de fronteras, se esparce, se diluye y se funde con el océano de energía lumínica que me rodea y me envuelve.

Me disuelvo en el mar de prana hasta desaparecer.

Como la gota de lluvia que cae al mar.

¿Sigue siendo gota?

Soy uno con él.

Todo es uno.

Mi luz, tu luz, la luz que nos envuelve… Uno.

Laya.

Disolución.
Experiencia pura.

NAMASTE.

Día 107
EN VÍDEO: 'Expresión y vida. Experiencias creativas en la enfermedad oncológica'
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