TESTIMONIO
segunda parte.

El cáncer lo cambio todo.

Aunque pueda parecer un contra sentido, me ha devuelto las ganas de vivir.

Me ha traído una nueva ilusión.

Escribir mi blog cada día, compartir mi experiencia, servir, ayudar y ayudarme a seguir adelante con valor, desmitificando la palabra cáncer, diciéndole al mundo que no es sinónimo de muerte, que se puede vencer y superar.

El cancer dejó caer la culpa y las máscaras del ego.

Me he pegado media vida poniéndome trajes, títulos, oropeles, máscaras, caretas y personajes y ahora pasaré la otra media quitándomelos, hasta quedar desnuda y entender quien soy realmente.

Algo que ya empiezo a vislumbrar.

Ahora veo que todo era mucho más sencillo y simple de lo que jamás hubiera imaginado.

Como las 5 sencillas herramientas de mi caja de yoga, que hoy quiero compartir contigo.

5 simples instrumentos para vivir, no se si más, pero desde luego mejor.

Primera.

Come bien.

Lejos de las dietas milagro, y de las mil y una clase de alimentación, que las nuevas o viejas tendencias te puedan ofrecer, el yoga y mi cáncer me han enseñado una gran lección de sentido común.
Come variado, de todo, de la tierra donde vives y de la temporada en la que estas.

5 veces al día y cantidades razonables, ya sabes, un poquito menos de lo que desearíamos.

¡Que le vamos a hacer!

Y chispum.

Así de facil.

Segundo.

Duerme bien.

El yoga y mi cáncer me han enseñado a seguir los ciclos del sol.
Me acuesto temprano y me levanto temprano y es fenomenal, fantástico, solo pruébalo.

Hay productos naturales que te ayudarán a regular tus ciclos, no dudes en introducirlos en tu rutina nocturna.

Consulta a los expertos.

Es muy importante descansar convenientemente.

Tercero.

Respira bien.

La gran diferencia entre un novato y un alumno de yoga experimentado estriba, entre otras cosas, aqui.

El primero se aburre practicando pranayama y las demás técnicas de respiración yoguica, el segundo las adora.

Se convierten en el mejor momento del día.

Dicen que el Príncipe Siddharta, después de probarlo todo, se sentó bajo un viejo árbol (Bodhi), se concentró en la respiración y se iluminó, convirtiéndose así en Gautama el Buda.

Si aprendes a regular y a manejar tu respiración, aprenderás a hacerlo también con tu mente.

La respiración es la llave que abre todas las demás puertas.

Y recuerda, una mente adiestrada, es una mente sana.
Lo que nos lleva directamente al siguiente punto.

Cuarto.

Piensa bien.

Dicen que más que cualquier chimenea, fábrica o tubo de escape, lo que más contamina el mundo, es la chimenea de muestras cabezas.

El humo negruzco que a menudo sale de la azotea de nuestra alocada mente.

Hay un truco muy sencillo.

Ponte una goma de pelo en la muñeca, o una pequeña piedra en el bolsillo.

Cada vez que te descubras con un pensamiento negativo, sobre algo o alguien, cámbiala de mano o de bolsillo y al hacerlo cambia también el pensamiento, dale la vuelta y repítelo en positivo.

Prueba, te cambiará el día.

Dejaras de contaminar el ambiente a tu alrededor y será más fácil y agradable estar a tu lado.

Todos te lo agradecerán.

Quinto.

Aprende a relajarte.

La relajación es tan importante para tu salud mental y física como todo lo demás que hemos explicado.

Unos minutos al día.

Retírate de todo y de todos, cierra los ojos, relájate y medita.

LA PRÁCTICA

Si vienes a verme, compartiremos todos una sencilla práctica de relajación, que espero que te guste.

Aquí, un emotico de guiño… jjjj.

NAMASTE

Día 106
Día 108
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