¡HARTAZGO!

«Harto, ya de estar harto, ya me cansé», como dice la vieja canción.

Si, hoy no es un buen día y estoy harta.

¿De qué?

Os cuento…

Aunque no se muy bien para que.

Hoy debería callarme y no escribir.

Total…

Bueno, que si, que lo cuento y lo saco y a ver que pasa.

Hoy me encuentro de p. Madre, de bien, digo, tras una semana de altibajos.

Me he levantado como una rosa.

Pues me va a durar poquico.

Mañana quimio.

Esta nueva fase es así.

Justo cuando te empiezas a recuperar un poco, ¡zasca!, nuevo chute de gotero.

Sin tregua.

Cada semana.

No puedo planificar nada, ni organizarme, porque no me da tiempo de recuperarme, así que se hace todo cuesta arriba.

Mi digestivo se ha ido al garete.

La quimio lo está haciendo papilla.

Ya no puedo contar con él, pobrecillo, con lo bien que se había portado siempre.

Me da mucha lastima.

Lo de dormir bien, ni lo sueñes… jjj.

La cortisona me pone como una moto y no pego ojo.

Cuando menos me lo espero me vuelven las náuseas y vuelta al primperan.

Y encima, soy plenamente consciente de que tengo que dar las GRACIAS, porque soy una afortunada.

Todo podría ser muchísimo peor.

Otra cosa que no soporto…

Los comentarios, cada vez más frecuentes, de la buena gente que me rodea, dos puntos comillas:

«Ya queda menos».

«No te queda nada».

» Ya has pasado lo peor».

» Esta quimio es mucho más suave, no es tan mala».

«Un gotero menos».

Pero que narices, por no decir, que c….o, sabrán ellos.

¿Por que no piensan un poquito antes de abrir la boca?

Mis disculpas a todos, por adelantado.

A ver y para que se entienda.

Me quedan 10 sesiones de gotero semanales, que no me permiten recuperarme, ni disponer de mi tiempo para nada, ya que me siento mal casi toda la semana.

¿Por Qué?

Pues porque la quimio ¡S-E A-C-U-M-U-L-A!

Es decir, el maravilloso veneno salvador, lo va invadiendo todo, va afectando a todo, ayudando y fastidiando a partes iguales.

Conclusión…

Lo que me queda se me hace un mundo, que le vamos a hacer, no soy ni mucho menos perfecta, más bien poco.

Pierdo los nervios, los ánimos, las ganas y me harto.

No es todo el rato.

Pero hoy si.

También puede ser consecuencia de que hoy he soñado con mi hija Ana.

Una horrible pesadilla.

Eso también me harta.

Lo que más.

Pensar que ya has sacado suficiente lodo del pozo de la pena y ver que no, que aún queda, que sigue saliendo, que parece no tener fin.

Quiero que termine ya.

Pero la echo de menos y esto si que no tiene remedio.

LA PRÁCTICA

He podido hacer la sesión completa de “cama-yoga”, porque, como os he contado antes, hoy me he levantado como una rosa, pero de muy mal humor.

Mi sesión ha sido el mejor momento del día.

Sentirme capaz de hacerla completa, a pesar de los pesares, me da la suficiente fuerza y vigor para seguir adelante.

Estoy fuerte y esto no va a acabar conmigo os lo aseguro.

¡Tu puedes Cristinica, pimpollo!

Esta es mi abuela Charo susurrándome al oído.

Jajajajaja.

NAMASTE

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