YOGA Y CÁNCER

TERCERA PARTE

Esto se va pareciendo a la saga de El Padrino, con permiso de Coppola.

Sigo contando lo que esta siendo para mi esta estrecha relación.

El cáncer me trajo el blog y el yoga lo completó.

El cáncer me enfrento a mi misma, a mis perdidas, a mis penas, a mi doloroso duelo por mi hija Ana y el yoga puso la pomada, la tirita, la cura, el bálsamo sanador.

El cáncer trajo preguntas, que el yoga no contestó.

Simplemente sopló sobre ellas y las trasformó en la única respuesta que Es… El amor.

El cáncer trajo decadencia física, cansancio, hastío, mal humor, intransigencia.

El yoga los convirtió, a todos ellos, en viejos maestros experimentados.

El cáncer trajo lecciones, el yoga el aprendizaje.

El cancer mostró las máscaras del ego, el yoga las dejo caer, enseñándome lo único que hay, lo único que soy.

No importa si me gusta o no, el sólo viene a mostrar.

El yoga puso seguridad en el desconcierto, certeza en la incertidumbre, luz en la ceguera, perdón en la rabia rencorosa, ilusión en la desesperanza, nuevas ganas de vivir, en las viejas de morir.

Ambos, sin ellos saberlo, acabaron poniendo lo mismo…

VIDA.

LA PRÁCTICA

El adiestramiento en la concentración tiene truco y conocerlo acorta el camino y te puede mostrar algún atajo que otro.

Varios ejemplos nos ayudan a acometer la tarea propuesta de la cucharilla de café.

El primero… Debes concentrarte de la misma manera que nos enseñan a tomar el florete en la esgrima.

Ni muy flojo pues caería o sería fácilmente arrebatado por el adversario, ni muy fuerte, pues la tensión excesiva elimina la destreza y el fluido y rápido movimiento que ha tener la espada.

El segundo ejemplo nos habla de la forma en que debemos mantener un frágil pajarito en nuestra mano para que no escape.

Si apretamos demasiado para impedir su vuelo es fácil que muera aplastado y asfixiado en ella.

Si la mano queda demasiado blanda y semi abierta el pájaro escapara impidiendo nuestro objetivo.

Coloca la inocua, insípida y carente por completo de interés, cucharilla de postre frente a ti y obsérvala unos minutos tratando de aplicar los dos presupuestos explicados.

Mírala atentamente pero sin demasiada tensión, sino te cansaras enseguida, te aburrirás y tu mente huirá a otros pensamientos más interesantes para ella.

Pero pon el interés justo y necesario en la concentración ya que si te relajas demasiado y dejas la mano sin fuerza, medio abierta, aburrida y laxa, el florete caerá, el pajarito escapara, la mente se irá y la concentración habrá fracasado estrepitosamente.

Aprende a observar combinando comodidad e intensidad en la misma proporción.

Lo que se resume a la perfección en dos palabras…

Atención relajada.

Y mañana seguimos que esto va pa largo.

NAMASTE.

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