YOGA Y CÁNCER

LA SECUOLLA

Jajajajajaja, es broma, quería decir secuela o segunda parte.

Espero que esta sea la buena, jjj, aunque dicen que nunca lo fueron las segundas…

Bueno, al tajo.

Lo personalizo porque para mi es más fácil explicarlo todo desde la experiencia propia.

Si el cáncer me trajo miedo, el yoga me lanzo un “salvavidas”, nunca mejor dicho.

Una tabla donde agarrarme para poder sacar la cabeza, a duras penas, por encima de las aguas revueltas por la tempestad.

La tormenta perfecta de la cercanía de la tan temida muerte.

Ante tamaña señora, el yoga me habla de vida.

De la de aquí y de la allí.

Vida.

El yoga me regala técnicas o maneras de vivir lo que sea que acontezca, de una manera mejor.

Más sencilla, más fácil, más libre, sin demasiadas normas, ni rituales, ni exigencias vanas.

Ni tu Dios, ni mi Dios, todos ellos, solo uno o ninguno.

Te recuerda constantemente el valor del libre albedrío con el viniste al mundo.

Requiere cierto esfuerzo y disciplina, como todo lo que merece la pena, no te j…de, y mucho, mucho, mucho desapego.

Pero a mi se me antoja simple.
Fácil.
Alegre.

Movimientos suaves, amables, porque me amo, intensos, que no muy tensos, inteligentes y prácticos, mantienen mi cuerpo flexible y fuerte para hacer frente al desgaste devastador de la quimio.

Mis tiempos de silencio en meditación, llenos de presencia, de amigable testigo, de luz esclarecedora, me ayudan a separarme, a mirar con perspectiva, con la mirada de otro, saliéndome de todo, saliéndome de mi.

Esa sana distancia trae consigo comprensión y paz.

Aunque no siempre.

A veces, trae lo que trae y eso es todo y lo acepto.

La practica del yoga externo, cotidiano, rutinario, casero.

El que llevo en el bolso, al paseo, al banco o al mercado, al trabajo, a la reunión, o al cine.

Esa práctica es la mejor.

La que más secretos guarda.

La que más regalos me hace.

Es como llevar a Dios en el bolsillo.

Me encanta.

El yoga se convierte en vida, porque me une a todo, porque me une a mi, porque me une a El.

LA PRÁCTICA

Como ya amenace ayer… jijiji, toca la concentración, Dharana.

No es tan difícil concentrarse, hasta los perros lo hacen cuando salen a cazar.

¿As visto como se paran y apuntan quietos, petrificados, hacia la presa?

Pues los humanos igual, igual… jjj.

Concentrarse en el ser amado, en una buena peli, o en la nave nodriza el día que los extraterrestres se dignen a venir a tomar el te, es o será muy, muy fácil. No podrás quitar los ojos de allí y todo lo demás desaparecerá.

Lo difícil, y en eso consiste el adiestramiento, es aprender a concentrarse cuando tu quieras y en lo que tu decidas a placer o interés.

Hoy nos entrenaremos con una cucharilla de café.

Conviene elegir algo que “No” sea de tu interés, para ponerlo un poquito difícil y conseguir así los efectos deseados.

Como esto es arduo de explicar y no quiero cansarte… Seguimos mañana.

Después de la publicidad… JAJAJA

NAMASTE.

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