La paciencia: esa gran dama misteriosa y desconocida

Todos hablan de ella, la recomiendan, la aconsejan, pero pocos han visto su  verdadero rostro.

Ayer me levanté pletórica, con energía, menos dolor y ganas de hacer, avanzar, salir, pasear. Supongo que lo que se quiere es no sentirse enfermo.

Así que me subí en mi bólido (en sentido figurado jjjj se entiende) me duche, me vestí y salí a dar un pequeño paseo hasta el supermercado de la esquina.

Me acompañaban mi hermano y su marido “esa extraña pareja” (como la peli y la serie jjj) maravillosa y divertida que me ha mandado mi hada madrina  para cuidarme y mimarme.

Trajinan por mi casa organizando, limpiando, cocinando y no me dejan ni a sol ni a sombra.

Dos seres de luz extraordinarios.

Con ellos el día a día es  como un buen guión de serie cómica de televisión. La carcajada está asegurada y yo que soy de risa fácil… ( recuerda el poder curativo de la risa).

Me canse un poquito con el paseo.

Tuvimos que sentarnos a tomar un café.

El caso es que por la tarde comencé a sentirme muy cansada.

Por la noche volví a tener mucho dolor y esta mañana me he levantado como si me hubiera pasado un camión por encima.

La lección…  ir más despacio.

En mi cabeza resuena todo el tiempo la canción “un pasito pa lante Cristina, un pasito pa atrás”.

Y hoy toca el pasito pa atrás. Voy ser la mujer tortuga.

Se ha extendido en nuestra sociedad una corriente savia y recomendable a la que llaman “tendencia slow” y que consiste en hacer todo despacio…  come despacio, anda despacio, vive despacio.

Me encanta…

La práctica de hoy

Día slow: es larga por qué dura todo la jornada y consiste, ni más ni menos, en hacer con plena atención, absolutamente,  todas las actividades de tu día muy, muy, muy lentamente.

Como les digo a mis alumnos… “hazlo más despacio de lo que tú consideras  que sería hacerlo despacio”.

Así que hoy todo… “des-pa-ci-to”… jjjjj… Esto  va de canción latina.

  1. Me tumbo, relajada y tranquila, froto mis manos una con otra para sentir la energía  crecer en ellas, con un tono suave azulado. Las coloco “despacito” (jjjj) sobre el abdomen, suave, dulce, como si pesarán menos de cinco gramos. Permito que la energía penetre y desde mi centro “Hara” se distribuya y expanda por todo el organismo .
  2. A través de las venas, los huesos, los músculos, las articulaciones, todos los tejidos, todos los órganos, todas mis células y los espacios entre ellas se llenan de Esa luz calida azulada. Respiro en el abdomen lenta y profundamente y voy sintiendo como todo se calma.
  3. Cuando ya estoy llena de luz azul y me siento totalmente PITUFA… jejeje me propongo continuar toda la jornada  realizando cualquier actividad con lentitud y consciencia. Desde lavarme los dientes, a servir una infusión…  (esto en Japón lo bordan con la ceremonia del té).
  4. Es una práctica sencilla, pero nada fácil. Prueba y verás. Ahora bien, los resultados son extraordinarios: aumenta y amplifica tu capacidad de comprensión, tu lucidez, tu mirada, tu campo de visión… La recomiendo como perfecto  antídoto contra el estrés, la prisa y la ansiedad.

Ahí la dejo…

Día 9
Día 11
¿Te ha gustado mi día? Compártelo