Hay detalles que curan, que sanan a las personas.

A las que los hacen y a las que los reciben.

Esos son mis detalles favoritos, mis detalles SANADORES.

Me gusta recibirlos y me chifla hacerlos.

Se sabe muy bien a qué tipo de detalles me refiero, porque cuando acontecen, uno se siente inmediatamente mejor.


Son capaces de cambiarte el día en un ¡pís-pas!

Recibir uno de esos detalles, ayer por la tarde, me ha hecho tirarme a la calle, para hacer yo lo propio, iniciando una pequeña «cadena de detalles».

Os cuento…

El otro día salí en la tele.

Me invitaron a participar en una tertulia sobre la actitud positiva frente a las adversidades y allí que me fui dispuesta a lanzarme al estrellato o a estrellárme en el lanzamiento (jajaja), que todo podía ser.

Lo de salir en la tele impone un poco, pero luego te lo pasas bomba, se te hace corto y te quedas con ganas de ¡¡¡más!!!

Es lo que tiene.

En el programa que se emitió en directo, en Aragón Televisión, el domingo 12 de mayo, conocí a una gente extraordinaria, fuera de lo común, maravillosa.

Pilar Bellé, la directora del programa fue la primera en regalarme un ‘detalle sanador’, dándome la oportunidad de compartir con todos los televidentes mi alegría y mis ganas de vivir.

Si ella supiera lo que cura eso, se sorprendería del regalazo que me hizo.

Mil gracias Pilar.

Ángel Pérez Giménez fue el segundo “regalador de salud”. Con sentarse a mi lado, mirarme comprendiendo, contando su experiencia maravillosa y llena de calcetines y galletas repletas de amor y compasión, con su sóla presencia, me dió vitaminas pa un mes y pa más… jijiji.

Al día siguiente Ángel y yo, muy protocolariamente, él es un campeón en esto también, nos hicimos amigos para siempre, en Facebook y donde se tercie.

Mil gracias Ángel por entrar en mi vida.

Pero el que inspira estas líneas sobre los ‘detalles sanadores’, es Alberto Jiménez Schuhmacher.

Un joven y amoroso ángel que dedica su vida, su corazón y su sobresaliente inteligencia a la investigación contra el cáncer.

Desprende bondad por los cuatro costados.

Es de esas personas con las que te quedarías a vivir una buena temporada, a ver si se te pega algo de lo mucho bueno que posee.

Ha escrito un libro maravilloso que se encargó de hacerme llegar a mi casa por correo al día siguiente de conocernos.

Cuando lo recibí el corazón se me abrió de par en par, como las hojas del libro entre mis manos.

La luz y la alegría entraron de golpe y sin llamar, en mi cara, en mi cuerpo, en mi casa y me sentí tremendamente bien.

Sana, viva,  feliz…

Fui consciente de lo que un simple detalle, acordarse de mi, mandarme el libro, escrito para todos nosotros, como algo tan sencillo y maravilloso puede ayudar a sanar.

Gracias Alberto.

No perderé el tiempo.

Hoy saldré a la calle y compraré varios ejemplares  para regalar y compartir el milagro de la sanación, el milagro de la vida, el milagro de la alegría. Gracias.

¡¡¡Ah!!! Se me olvidaba, el libro se llama “Tu tan cáncer y yo tan virgo”. Ya solo el titulo se merece un premio.


Sal a comprarlo, ya tardas… jajaja.

COLLAGE
SIEMPRE SEPTIEMBRE
¿Te ha gustado mi día? Compártelo